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viernes, 24 de agosto de 2012

Yoga y discapacidad


Elisabet Ubera Lizarriturri. Profesora de yoga.

“El yoga es uno y debe ser adaptado a las posibilidades de cada persona”.
Este es el principio sobre el que me baso para trabajar im­partiendo clases de yoga. Hay quien piensa que solamente lo pueden practicar algunas per­sonas, con unas características determinadas. Pero cuanto más conocimiento se tiene de esta ciencia milenaria, más cuenta te das de lo actual y de lo aplicable que es en nuestra sociedad.
Después de muchos años im­partiendo clases de yoga a per­sonas de todas las edades me acerqué al colectivo de disca­pacidad intelectual. Y ha tenido una gran acogida y aceptación por parte de los usuarios. El éxito de estos talleres pienso que está en que es una práctica donde se les respeta su ritmo y sus decisiones de participar o no. Se les valora por lo que son y no por lo que hacen y se sienten bien cuando lo practican.
La discapacidad es un fenóme­no complejo que refleja una interacción entre las caracte­rísticas del organismo humano y las características de la socie­dad en la que vive.
Cuando hablamos de discapa­cidad, estamos hablando de disminución de las facultades físicas o psíquicas de la perso­na para relacionarse adecuada­mente con el entorno, y a veces olvidamos fijarnos más en sus capacidades.
Mi experiencia con estas perso­nas me ha enseñado que, al fi­nal, dificultades cuando se trata de estar con nosotros mismos surgen de igual manera con discapacidad que sin ella. En­frentarnos a nuestras limitacio­nes físicas, a nuestras emocio­nes y a nuestros pensamientos siempre resulta difícil y superar estos obstáculos con los que nos encontramos supone un ar­duo trabajo. Requiere de tesón, constancia y confianza en lo que haces. Las personas que vienen a este grupo de trabajo las tie­nen y por eso siguen un año tras otro.
El profesor de yoga, más que nunca, se convierte en un ob­servador-acompañante que, con respeto a las limitaciones de todo tipo, intenta escuchar y hacer que el camino sea lo más entendible posible, teniendo en cuenta que el objetivo último sea el crecimiento y desarrollo personal.
El termino “yoga” etimológi­camente significa “unión”. Esta unión implica, por una parte, unión interna, donde cuerpo, mente y emociones estén in­tegrados y, por otra, unión con todo nuestro entorno (familia, amistades…). Su práctica nos ayuda a integrarnos mejor en la sociedad y a tener una presen­cia activa en ella. Desarrollamos la capacidad de conciencia de nosotros mismos y también de la existencia y comprensión del otro.
Mi experiencia con el ámbito de la discapacidad me lleva a la si­guiente conclusión:

“En toda persona capacitada existe una parte discapacita­da que cuesta reconocer, y en toda persona discapacitada podemos encontrar un punto de totalidad y perfección digna de ser respetada”.

viernes, 13 de julio de 2012

Atravesar el alma educando en arte


Patricia San José Torga. Profesora de Artesanía en CCEE Los Ángeles y Especialista en Arteterapia Transdisciplinaria.

Crear es una terapia para el alma. Las manchas, los colores, las for­mas, las texturas son parte de los paisajes que construimos y que habitamos. El juego, la melodía que suena al andar por cada uno de ellos. El arte, más allá de la edu­cación, es una forma de sentir y de vivir descubriendo nuestras capaci­dades.
Cada día llego al aula y espero, con la inquietud que te da la sorpresa, a que los alumnos de transición a la vida adulta asomen su cabeza para comenzar a trabajar. Una parte de la planificación del taller de arte­sanía nos permite desarrollar pro­yectos artísticos para presentarlos a concursos. Es ahí donde aprovecho para explorar con ellos el mundo del arteterapia.
“¿Qué hacemos? ¿qué color utilizo? ¿por dónde empiezo?” son pregun­tas habituales al comenzar el tra­bajo que encuentran su respuesta en el juego. De pronto aparece el silencio vergonzoso acompañado en ocasiones por los “no sés” derro­tados. Entonces, una lluvia de ideas puede conformar un puzzle lleno de aconteceres y temas a tratar. Es así como el arte, en cualquiera de sus formas, expresa lo que no se puede decir con palabras. Es un lenguaje que, al no tener las mis­mas reglas que el lenguaje verbal, facilita la expresión verbal a través de los símbolos. Nos permite así dar forma a lo vital, a la interrogación, a los deseos, a la comunicación y a los múltiples personajes que ha­bitan en el interior de cada uno. El arte es un medio común a todos: el ser humano aprendió a bailar y pin­tar antes de hablar.
El arteterapia enriquece la expe­riencia plástica y visual, haciendo que trascienda para llegar a todos los lugares y a todas las personas ampliando sus horizontes hasta límites inimaginables. También fo­menta la autoexpresión para otor­gar un espacio de sana convivencia, socialmente aceptable y una opor­tunidad de expresión creativa libre.
El elemento esencial en todo el pro­grama artístico es la persona. Trazar esa malla cercana que llega a ser afectiva es nuestro primer impulso. Sentir que algo resuena, vibra y late en tu corazón. El proceso artístico es una experiencia de sentimiento y aprendizaje y es nuestro deber alimentar el espíritu creador de los alumnos favoreciendo las condicio­nes ambientales para que la expe­riencia artística tenga lugar.
En el terreno del arteterapia no es tan importante el resultado final sino el proceso, hay que observar con detenimiento lo que se halla en ese camino en el que se pueden en­contrar escollos que hay que apren­der a resolver; hallar el momento de descanso para contemplar lo que se está creando, llegar hasta algo nuevo, desconocido.
El arte no puede tratar de competir con temas académicos, el arte debe mantener su esencia y permanecer siendo básicamente humano, debe ser el lugar al que dirija sus ojos el alumno sin la preocupación de que su trabajo sea evaluado, ni la sen­sación de que tiene que actuar de acuerdo con los cánones de otros.
La experiencia me dice que los diversos espacios educativos hay que llenarlos de corazón, de cuer­po, de arte, de vida y de experien­cias, luchando contra la pesadum­bre y el aburrimiento para que cada día aprendamos con alegría y entusiasmo permitiendo que las emociones que nuestros alumnos tienen, se expresen libremente en el aula. Lo mejor en este caso, es descubrir en cada paso, que el as­pecto rehabilitador y terapéutico del arte en el aula, empieza a que­darse corto en los alumnos. Porque quieren aprender más, se sienten bien y quieren dedicar más tiempo a expresar, a comunicar y a crear, porque quieren ser artistas.


viernes, 4 de mayo de 2012

Lo terapéutico y educativo en Proyecto Hombre


Pedro Gil López. Director de Proyecto Hombre La Rioja.

Proyecto Hombre surge en España hace casi 30 años con el propósito de ofrecer un tratamiento profesional a personas con problemas de adiccio­nes. Nace de la inquietud de familias afectadas y personas solidarias por ofrecer una respuesta al problema de las drogodependencias que se vivía en España en los años 80. Y recoge la experiencia de Proyecto Hombre de Italia.
No se crea como asociación de enfer­mos, ni de familiares; tampoco tiene como finalidad la denuncia social ni la reivindicación concreta de objeti­vos de ningún colectivo.
En este contexto, Proyecto Hombre fue pionero, ente otros, en los si­guientes aspectos:
  • La importancia de la involucración y el apoyo de la familia, si existe, en todo el proceso terapéutico-educativo.
  • El “trabajo en grupo” con los usuarios, que en la mayoría de las ocasiones están asentados en posturas muy individualistas o en­simismados en su mundo.
  • El voluntariado como modelo im­prescindible de ayuda y referencia.
  • El trabajo en equipo profesional y multidisciplinar (no solo trabajar juntos).
  • Y desarrollar un programa educa­tivo-terapéutico (o terapéutico-educativo), integrando ambos componentes y superando la di­cotomía.

Lo que define la esencia de Proyecto Hombre es que se cree en la persona, en su capacidad de cambiar y superar las adicciones que le han impedido desarrollarse plenamente. La adicción es el síntoma de un problema que re­side en la persona. Este planteamien­to, inspirado en la filosofía humanista, coloca a la persona, y no a la adicción, en el centro de todo el proceso.
Proyecto Hombre proporciona un tratamiento terapéutico-educativo que ayuda a la persona y a su en­torno a descubrir qué aspectos no ha podido desarrollar por sí sola y promover los cambios necesarios, dotándola de conocimientos, habili­dades y recursos para lograr la auto­nomía personal.
Lo terapéutico, desde un punto de vista médico o biológico, es todo aquello que es capaz de curar. Desde un punto de vista psicológico, sería el conjunto de acciones dirigidas a mo­dificar la conducta. Proyecto Hombre trabaja para que el paciente asuma la responsabilidad de su propio cre­cimiento, siendo la terapia el lugar donde reencontrarse con uno mismo y con los demás. Las terapias que se utilizan comprenden desde las téc­nicas conductuales, hasta la terapia sistémica, pasando por la teoría cog­nitivo-conductual y racional emotiva.
Y es educativo porque se pretende que las personas desarrollen sus fa­cultades y potencialidades, dentro de sus posibilidades. Es un aprendi­zaje experiencial porque se hace en el contacto con el mundo, en las tran­sacciones entre la persona y el me­dio, y en el encuentro con los demás.
También es educativo en cuanto hay acción externa sobre las personas; hay instrucción, sistematización, socialización..., se les entrena y dota para que logren la inserción social y la autonomía personal, entre otras cosas, a través de la Educación para el ocio y el tiempo libre, Educación para la no violencia, Coeducación, Educación prelaboral, Educación cultural, Educación ambiental, Edu­cación sobre el consumo, Animación sociocultural, Educación intercultu­ral, Educación en valores y Educa­ción para la responsabilidad.
Así pues, como defensores del mo­delo psicoeducacional contempla­mos nuestra tarea no en términos de anormalidad-diagnóstico-pres­cripción-terapia-curación, sino en términos de enseñanza de actitudes y valores, y competencias persona­les e interpersonales que la persona puede aplicar para resolver sus pro­blemas presentes y para potenciar su satisfacción vital. Todo es educativo y terapéutico a la vez.