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jueves, 5 de octubre de 2017

Pájaros pioneros

Erika León Rosales y Diego Sáinz García, miembros de Complot!, área de didáctica creativa y artística.

Desde Complot! Asociación Artística Contemporánea, aprovechamos la posibilidad que nos brindó Fundación Pioneros de realizar, este verano, un taller mural en el Tardeo Pionero. Recogimos el encargo con ilusión y nos pusimos manos a la obra.

Partimos con la idea inicial de construir un proyecto mural participativo y que representara el espíritu de la entidad. Tras pensar, analizar y observar la labor que desarrolla Pioneros, en cómo trabajan, las diferentes actividades que generan, la implicación de los y las jóvenes y adolescentes en sus proyectos, decidimos crear un símil con el mundo animal eligiendo los pájaros como tema central de la intervención. Pájaros por su gran diversidad, por la metáfora con su vuelo, por los nidos como casas de familias que se construyen poco a poco...

Para representar las diferentes edades con las que trabaja Pioneros usamos las etapas del dibujo y para representar el crecimiento,  los dibujos de los más pequeños están abajo y según crecen van subiendo en el mural. Creamos también una gran ave fénix en referencia al renacer, al cambio.

Una constante en nuestra metodología de trabajo es el proceso creativo como "arma" de aprendizaje y herramienta de transformación mediante la experiencia, la vivencia y la acción. Un camino donde se expresa el alma del niño, niña o joven y se manifiesta lo inefable y el subconsciente.

Queremos proponer un paradigma donde el proceso de enseñanza se perciba y se lleva a cabo como un proceso dinámico, participativo e interactivo del sujeto, de modo que el conocimiento sea una auténtica construcción operada por la persona que aprende a través de la acción creativa y artística. Además de ser un fin en sí mismo, se ha demostrado que el arte potencia el aprendizaje de todas las áreas del currículo escolar, permitiendo comprender los fenómenos desde diferentes puntos de vista y estimulando la capacidad de dar nuevas respuestas. Todo ello se traduce en una mejora de su capacidad de aprendizaje y del rendimiento escolar, además de favorecer el desarrollo de competencias sociales. En un mundo en el que la infancia y juventud están cada vez más vinculados a la tecnología, como nativos digitales que son,  es importante recordar que el principal motor de aprendizaje es la experiencia y la vivencia de procesos completos de creación, en los cuales ellos son los protagonistas.

La creatividad es sinónimo del pensamiento original y de la imaginación constructiva. El pensamiento divergente o lateral, supone trabajar con lo que ya poseemos a nuestra disposición y transformarlo (en mayor o menor medida) para crear con eso algo completamente nuevo, una proyección abstracta de algo que se puede llegar a construir, por lo cual siempre implica un ejercicio de mirar hacia un futuro a través de ese elemento que se crea. Es por esto que la creatividad es un rasgo esencial de la persona y si bien hay algunas personalidades que pueden tener un sentido de la creatividad más desarrollado que otras, todos en algún modo somos capaces de crear y de inventar nuevas cosas, ideas o reflexiones tomando en cuenta el bagaje cultural ya existente. 

La creatividad permite tener una actitud flexible y transformadora que se basa en romper las murallas o barreras para edificar la nueva escuela del futuro, cuyo principal objetivo es ser inclusiva, solidaria, respetuosa, reflexiva, divergente, desarrolladora, abierta y consciente con las necesidades de todos y todas.

viernes, 3 de febrero de 2017

Abrazar los conflictos a través del teatro



Daniele Cibati. Escuela de teatro TRES Social.

Mirar al mundo en este momento histórico, aunque sea con una mi­rada distraída, es darse cuenta del aumento vertiginoso de retos a los que nos encontramos como socie­dad humana.

Retos medioambientales, sociales y culturales que, lejos de ser en­frentados de manera eficaz, pare­cen expandirse como sombras en nuestra realidad, generando des­confianza y alienación.

Y nosotros, desde nuestra peque­ñez, no somos ajenos a esta des­confianza, a esta alienación: los reflejos de las turbulencias en el sistema-mundo afectan en casca­da a los subsistemas conectados: el barrio, la escuela, la familia.

Los conflictos en nuestro entorno se hacen cada vez más presentes: acoso escolar, violencia de género, delitos de odio por cuestiones de etnia, religión, orientación sexual…, conflictos que aumentan mientras que se reducen los ejemplos de so­luciones eficaces y sostenibles.

Está claro que necesitamos solu­ciones nuevas. Lo que aún no pa­rece ser muy evidente, a pesar de los fallos reiterados, es que solu­ciones nuevas solo podrán encon­trarse si empezamos a pensar de manera novedosa, diferente, sobre la misma realidad.

Y otra manera para pensar es, ine­vitablemente, un re-pensar nues­tra manera de crear conocimiento, de crear soluciones.

Sumergidos en los últimos 500 años de modernidad, donde el monopolio del pensamiento lógi­co racional (¡Pienso luego soy!) ha sido nuestro único instrumento de acercamiento a la realidad, tal vez es el momento de redescubrir al ser humano y sus capacidades.

Este redescubrir es encontrar que además del cerebro tenemos re­des neuronales en el corazón y en el intestino. Que además de pen­sar con la cabeza, podemos pensar con el corazón, con el cuerpo.
Que somos seres tri-cerebrados y como tales deberíamos poder pensar nuestra realidad. Y que, además, somos seres gregarios y, por lo tanto, podemos pensar la realidad y nuevas realidades de manera colectiva, conectados.

De entre las propuestas novedo­sas que están surgiendo en estos años para poder facilitar el nece­sario cambio social desde este re-pensarse, nos encontramos con el teatro social: una categoría me­todológica de construcción colec­tiva de conocimientos a través de la sinergia entre cuerpo, reflexión crítica y emociones.

En esta categoría, el Teatro-Foro es tal vez una de las herramientas más conocidas para el impulso de procesos de diálogo colectivos entre personas que viven los con­flictos y que buscan soluciones eficaces.

¿Qué es el Teatro-Foro? Es una experiencia colectiva, participati­va y dinámica donde, a través de la novedosa interrelación entre el público y la obra en escena, a tra­vés del cuerpo, las emociones y la reflexión crítica, se avanza con­juntamente para comprender las causas sistémicas que generan la violencia que vivimos en nuestro entorno.


Las experiencias que se están dan­do en diferentes lugares de Espa­ña sobre el uso del Teatro-Foro para, por ejemplo, generar proce­sos de convivencia escolar son es­peranzadoras: reflexionar conjun­tamente alumnado, profesorado y familias, sobre los conflictos en el aula, protagonizando la posibili­dad de poner conciencia sobre sus propias vivencias, a través de esta nueva integralidad cabeza-cuer­po-corazón-conexión es lo que nos está mostrando, ahora mismo, no solo que es posible un cambio, sino que ya estamos en el camino de su producción.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Las lecciones del arte


 
Oneida Pascual Mosquera. Artista y profesora del taller Por Amor al Arte.

En estos días que todos andamos recortando de donde no hay, qui­siera recordar que la educación es una inversión, y que todos los pro­fesores, mas allá de la materia que impartamos, lo que hacemos es for­mar personas, personas que el día de mañana construirán el mundo.
En mi actividad como profesora de dibujo y pintura, consulto a mis alumnos sobre lo que les interesa representar, les enseño a encua­drarlo, a analizarlo, les pido que me digan qué ángulos tiene, les ayudo a encontrar una medida de referencia, a buscar la relación en­tre las partes, les animo a que des­cubran la estructura que subyace tras la apariencia, les explico cómo pueden representarlo, a tener en cuenta la luz, a conseguir los tonos adecuados...en fin, todos los pasos necesarios para representar lo que quieran. Como resultado de todos estos procesos obtienen un cua­dro, un dibujo, lo que sea, pero lo importante es el proceso, la gim­nasia mental que han tenido que realizar, el análisis, la comparación y la solución que han ofrecido, es decir, lo importante es el entrena­miento de habilidades que ten­drán que utilizar toda su vida.
A través del arte pretendo mos­trarles que las cosas pueden ser de una manera pero también de otra (series), que todos los colo­res tienen matices, que casi nada es blanco o negro, que Matisse no es peor que Picasso, solo dis­tinto, que en el mundo cabemos todos: constructivistas, dadaístas, hiperrealistas..., que precio y valor son cosas diferentes (Van Gogh), que en la vida habrá ocasiones que tendrán que contar con otras personas para llevar adelante sus proyectos (Tunick) y que otras veces sus proyectos les llevarán lejos de los suyos (Gauguin), que habrá ocasiones en las que lo que hagan, no gustará a todo el mun­do (arte degenerado) y otras, en las que su actividad les llevará a reunirse con gente muy parecida a ellos (Bauhaus).
Que para que algo se haga rea­lidad, primero hay que soñarlo, que a veces el azar ayuda, que con poca cosa se puede hacer mucho (arte povera), que se puede tener varios puntos de vista a la vez y que todos pueden ser válidos (arte cubista), que a veces, lo que parece no es lo que es (Magritte), que en ocasiones, las cosas pare­cen que se mueven, pero están quietas (op art).
Que se puede intervenir en la na­turaleza siendo respetuoso (Land art), que se puede ser uno y mu­chos a la vez (Cindy Sherman), que para cambiar la historia hay que arriesgar (Duchamp), que las dificultades no son una excusa (Frida Kahlo), que lo que llevas dentro, viaja contigo (Chagall).
Que apliquen a su vida las lec­ciones del arte, que se hagan preguntas, que no den nada por sentado, que analicen la realidad, que sean originales, que saquen sus propias conclusiones. Entien­do que el objetivo último de la educación es formar personas con mentes analíticas, críticas y creativas. La educación artística, por sus características específi­cas, entrena de manera especial sus estructuras mentales para que sean plásticas, ágiles, fértiles y contribuye a formar personas que sepan quiénes son, cómo es el mundo y cómo transformar­lo, personas con criterio propio y con capacidad para hacer un mundo mejor.

viernes, 13 de julio de 2012

Atravesar el alma educando en arte


Patricia San José Torga. Profesora de Artesanía en CCEE Los Ángeles y Especialista en Arteterapia Transdisciplinaria.

Crear es una terapia para el alma. Las manchas, los colores, las for­mas, las texturas son parte de los paisajes que construimos y que habitamos. El juego, la melodía que suena al andar por cada uno de ellos. El arte, más allá de la edu­cación, es una forma de sentir y de vivir descubriendo nuestras capaci­dades.
Cada día llego al aula y espero, con la inquietud que te da la sorpresa, a que los alumnos de transición a la vida adulta asomen su cabeza para comenzar a trabajar. Una parte de la planificación del taller de arte­sanía nos permite desarrollar pro­yectos artísticos para presentarlos a concursos. Es ahí donde aprovecho para explorar con ellos el mundo del arteterapia.
“¿Qué hacemos? ¿qué color utilizo? ¿por dónde empiezo?” son pregun­tas habituales al comenzar el tra­bajo que encuentran su respuesta en el juego. De pronto aparece el silencio vergonzoso acompañado en ocasiones por los “no sés” derro­tados. Entonces, una lluvia de ideas puede conformar un puzzle lleno de aconteceres y temas a tratar. Es así como el arte, en cualquiera de sus formas, expresa lo que no se puede decir con palabras. Es un lenguaje que, al no tener las mis­mas reglas que el lenguaje verbal, facilita la expresión verbal a través de los símbolos. Nos permite así dar forma a lo vital, a la interrogación, a los deseos, a la comunicación y a los múltiples personajes que ha­bitan en el interior de cada uno. El arte es un medio común a todos: el ser humano aprendió a bailar y pin­tar antes de hablar.
El arteterapia enriquece la expe­riencia plástica y visual, haciendo que trascienda para llegar a todos los lugares y a todas las personas ampliando sus horizontes hasta límites inimaginables. También fo­menta la autoexpresión para otor­gar un espacio de sana convivencia, socialmente aceptable y una opor­tunidad de expresión creativa libre.
El elemento esencial en todo el pro­grama artístico es la persona. Trazar esa malla cercana que llega a ser afectiva es nuestro primer impulso. Sentir que algo resuena, vibra y late en tu corazón. El proceso artístico es una experiencia de sentimiento y aprendizaje y es nuestro deber alimentar el espíritu creador de los alumnos favoreciendo las condicio­nes ambientales para que la expe­riencia artística tenga lugar.
En el terreno del arteterapia no es tan importante el resultado final sino el proceso, hay que observar con detenimiento lo que se halla en ese camino en el que se pueden en­contrar escollos que hay que apren­der a resolver; hallar el momento de descanso para contemplar lo que se está creando, llegar hasta algo nuevo, desconocido.
El arte no puede tratar de competir con temas académicos, el arte debe mantener su esencia y permanecer siendo básicamente humano, debe ser el lugar al que dirija sus ojos el alumno sin la preocupación de que su trabajo sea evaluado, ni la sen­sación de que tiene que actuar de acuerdo con los cánones de otros.
La experiencia me dice que los diversos espacios educativos hay que llenarlos de corazón, de cuer­po, de arte, de vida y de experien­cias, luchando contra la pesadum­bre y el aburrimiento para que cada día aprendamos con alegría y entusiasmo permitiendo que las emociones que nuestros alumnos tienen, se expresen libremente en el aula. Lo mejor en este caso, es descubrir en cada paso, que el as­pecto rehabilitador y terapéutico del arte en el aula, empieza a que­darse corto en los alumnos. Porque quieren aprender más, se sienten bien y quieren dedicar más tiempo a expresar, a comunicar y a crear, porque quieren ser artistas.