viernes, 7 de septiembre de 2018

Consciencia para el cambio

Clara Moral, responsable del programa de Familias de Fundación Pioneros

“Soy otra persona, mi familia es otra familia. He salido de las cenizas hacia adelante, me han apoyado muchísimo, me han hecho ver que valgo más de lo que yo creía, que todo lo que hacía podía hacerlo y podía ir a más. Me han hecho mejorar mucho como persona”. 

Es el testimonio de Mari Mar, una de las madres que participa en el programa de familias que gestiona Fundación Pioneros gracias al apoyo del Ayuntamiento de Logroño. Un programa que  parte de la base de las capacidades que tienen las propias familias para gestionar los diferentes momentos vitales que acontecen a lo largo de la vida; sobre todo, en aquellos que requieren más flexibilidad y adaptación como es el periodo de la adolescencia. Esas capacidades y fortalezas son en muchas ocasiones olvidadas o dejan de tenerse en cuenta cuando se entran en dinámicas de problemas, reproches y acusaciones.

Para ello, se llevan a cabo varias intervenciones. Por un lado, sesiones individuales en las cuales se trabajan diferentes elementos que dificultan a la persona o al joven poder alcanzar un estado de bienestar tanto de manera individual como dentro de su sistema familiar y relacional. Además, se detectan de manera más profunda cuáles son los roles y las dinámicas que mantienen el problema para así, poder identificarlas y actuar sobre ellas.

Estos elementos se generan en un ambiente donde se cuida el establecimiento de una alianza terapéutica, un vínculo que facilita y posibilita de una manera más segura el cambio.

Por otro lado, se llevan a cabo grupos de padres y madres. Cada quince días nos reunimos en torno a un buen café y unas pastas que nos endulcen la tarde y por qué no decirlo, la vida.  Creamos un espacio acogedor, sentándonos en círculo, de tal manera que todos y todas nos podamos ver, mirar y sentir, teniendo una visión de apertura, confidencialidad y respeto. La responsable del programa se apoya en numerosas técnicas, bebiendo principalmente de técnicas vivenciales.

Se considera el trabajo grupal como un elemento diferenciador y necesario para poder adquirir nuevas herramientas y habilidades que faciliten la resolución de conflictos y conseguir un estado de bienestar más satisfactorio.

La temática está abierta. La comunicación, el respeto, los diferentes estilos de crianza, la responsabilidad, la confianza, la gestión de conflictos, la implantación de límites y normas, la necesidad de reconocerse como parte del sistema familiar, el cariño,  el afecto y el cuidado entre otros muchos otros, son algunos de los temas que se trabajan.

El grupo tiene una gran diversidad, personal y cultural; tiene como motor la presencia y la escucha activa; ingredientes que posibilitan un conocimiento personal más profundo de cada uno de los integrantes.


Permite compartir en un espacio de cuidado y bienestar los diferentes estilos educativos que cada uno de ellos tiene a la hora de relacionarse con sus hijos e hijas adolescentes. De esta manera, se facilita un aprendizaje mutuo y se adquiere una visión más compleja y profunda del propio sistema familiar.

Ayuda a relativizar, a minimizar, a darse cuenta de los elementos que favorecen el mantenimiento de los problemas y de aquellos que ayudan a resolver los conflictos que surgen en sus sistemas familiares de una manera más saludable, generando así menos sufrimiento y malestar.

Consiste en un trabajo de tomar consciencia, de darse cuenta, de frenar las conductas automáticas que nos impiden ver todo el potencial que tenemos nosotros y nosotras mismas a la hora de estar, de vivir y de educar a nuestros hijos e hijas adolescentes.

El hecho de vivenciar entre iguales las inquietudes, miedos y fortalezas que se tienen a la hora de educar a sus hijos e hijas adolescentes, es de por sí un elemento terapéutico.

Como en todo, a la hora de generar cambios, hacen falta varios ingredientes: implicación activa hacia un movimiento de cambio, responsabilidad y consciencia.

jueves, 2 de agosto de 2018

Movimiento Pioneros Asturias, Educación en libertad

Yolanda Arias, Gladys Menéndez, Iñaki Olazagoitia, Luis Tuero. Educadores y Abogado del Equipo Técnico del Movimiento Pioneros de Asturias.


Teníamos inquietud personal y ganas de hacer algo junto a los jóvenes de nuestro barrio, Ventanielles. Un barrio obrero de Oviedo donde el presente y la falta de expectativas de futuro machacaban a muchos adolescentes y jóvenes.

Habíamos empezado a estar con ellos hacía unos meses, cuando un programa de televisión nos mostró que había otros grupos que desarrollaban el mismo trabajo que nosotros intentábamos.  En el mes de febrero de 1986, en unas jornadas en el Centro de Servicios Sociales de Ventanielles, contactamos con el Movimiento Pioneros de Logroño y al poco tiempo dos jóvenes nos fuimos a conocer sus principios, objetivos, pensamiento y sobre todo su carácter profesional.

Un viaje con todos los gastos pagados: haciendo dedo de Oviedo a Logroño y durmiendo en sus casas. Nos regalaron algo más que el alojamiento, nos enseñaron que existía la EDUCACIÓN DE CALLE, todo un descubrimiento. Una filosofía de trabajo y una metodología que mamamos intensamente y que nos hizo gestar la idea de trasladarla a nuestro barrio en Oviedo.

Coincidíamos en que los importantes eran los chavales y chavalas del barrio. Jóvenes sacudidos por la pobreza, mucho padre y madre trabajando de la mañana a la noche, paro, falta de formación, droga, sida, cárcel, falta de experiencias vitales positivas, falta de redes de apoyo, rechazo, etc.   …lo que hoy llamamos exclusión.

Compartíamos la calle como ámbito de la relación educativa, un educador que amara y tuviera formación para la vida y para el encuentro con los chavales, la necesidad de trabajar en equipo y el compromiso de poner voz a unas voces que nunca la tuvieron.

Formalmente el Movimiento Pioneros de Asturias se constituye el 20 de octubre de 1986, poco a poco fuimos sumando los barrios de Teatinos, en concreto La Carisa (de aquella no existía lo que hoy conocemos como Barrio de La Corredoria) y Otero (Oviedo) y tuvimos nuestra propia sede en la Calle Llano Ponte.

Con la finalidad de prevenir la inadaptación psicosocial nos centramos en jóvenes  de entre los 12 y 16 años de edad y un año después iniciamos un proyecto de colaboración técnica para el Ayuntamiento de Oviedo. Así, los primeros educadores de calle contratados por un Ayuntamiento en Asturias lo fueron desde el Movimiento Pioneros, logrando abrir las puertas de la educación de calle, a las instituciones públicas.

La incorporación de personas con estudios o tituladas en el compromiso social, se produjo por la repercusión del trabajo en los barrios, conformando un equipo de trabajadores sociales, psicólogos, educadores de calle y un abogado, apoyado por voluntarios.

Recurrir al propio ambiente donde los chavales y jóvenes se desenvuelven, era un uso educativo desconocido, sin embargo para nosotros era un espacio donde pudieran dar rienda suelta a las emociones, experiencias y energía.

El trabajo pedagógico se desarrollaba desde el trabajo individualizado, de grupo y la actividad como herramienta educativa, a la vez que tejíamos red social recibiendo el apoyo o en su caso apoyando distintas asociaciones de vecinos, tiempo libre, reinserción, de gitanos, cristianas de base, educativas, etc.

Fueron años de mucha actividad (a veces costaba saber donde  finalizaba la vida del barrio), se crearon grupos de participación y un club juvenil. También se llevaron a cabo salidas de barrio, campamentos y excursiones, actividades deportivas, campeonatos interbarrios, participación en las fiestas del barrio o sensibilización, como el periódico La Kalle, entre muchas.

Acudimos invitados a numerosas charlas, ponencias, seminarios, cursos, conferencias o jornadas organizadas por instituciones o asociaciones estatales, autonómicas o locales de tiempo libre, marginación o de profesionales y, organizamos unas jornadas dirigidas al campo social y profesional, celebradas en enero de 1989, a las que asistieron más de doscientos profesionales y que propiciaron que la sociedad asturiana se interesara por nuestros proyectos.

No éramos la única asociación o movimiento que empezaba o se afianzaba, sin embargo la nuestra se asentaba sobre el modelo de educar en libertad. Duró ocho años: desde 1986 a 1994 y, a pesar de que cómo en la vida todo tiene un principio y un final, dejó una huella vital con la que viviríamos a partir de entonces los que fuimos (antaño) educadores y (antaño) educandos.

lunes, 9 de julio de 2018

Adolescentes y adultos: una relación “en construcción”


Programa Medidas Judiciales de Fundación Pioneros

Desde el programa Medidas Judiciales en Medio Abierto de Fundación Pioneros, de­pendiente de la Dirección General de Justicia e Interior del Gobierno de La Rioja, te­nemos la oportunidad de tra­bajar directamente con jóve­nes con un rango de edad que abarca desde los 14 hasta los 18 años tal y como viene reco­gido en la Ley de Responsabi­lidad Penal del Menor 5/2000.


Puros adolescentes… y cada uno con su propio grado de desarrollo biológico, emocio­nal y social. Chicas y chicos en pleno proceso de afirmación de su identidad, de hecho podríamos ponerles perfecta­mente un cartel de “en cons­trucción”.

La adolescencia es algo más que un periodo de transición a la vida adulta, debemos ser conscientes de que los cam­bios que observamos (y que el adulto ha vivido previamen­te) suelen ser muy relevan­tes, están unidos a su propio desarrollo y son, a menudo, indispensables para que puedan surgir habi­lidades y competencias nue­vas.

Es en esta fase del ciclo vital y familiar, donde las madres, padres, profesorado… tene­mos el reto de acompañar al adolescente en su apertura hacia lo nuevo, teniendo pre­sente que, cuando me­nos, su tendencia “natural” es la de la relativizar, cuestionar y en ocasiones devaluar la fi­gura adulta.

La adolescencia comporta cambios importantes en la manera de relacionarse con las madres, padres… Los con­flictos, muchas veces, cum­plen una función evolutiva para los adolescentes. Tam­bién la familia, la escuela, la sociedad puede “crecer” con ellos en la medida en la que, en estos contextos, el ajuste a la nueva situación, propicie pautas de relación adaptadas a esta etapa.

Desde la posición de los pa­dres, ser conscientes de las propias emociones, responsabilizarse de las reacciones y recordar que la adolescencia es tam­bién un tiempo de cambio, va a facilitar la creación de espa­cios propicios para la comu­nicación cercana. Hay que recordar que siguen necesitando refe­rentes y la tarea es acompañarles a descubrir lo que no saben.

Dependerá de cada familia establecer cuáles van a ser las normas de convivencia, pero es necesario facilitar a los chicos y chicas claridad, firmeza y coherencia en cuanto a las reglas de juego.

Favorecer el equilibrio entre el sentimiento de pertenen­cia y la necesidad de auto­nomía, va a posibilitar que vayan construyéndose como personas autónomas y a la vez vinculadas afectivamente con su estructura familiar. Las familias que acompañan al adolescente salen reforzadas.

El papel de las familias, de los progenitores, de los adultos en definitiva, debe estar mar­cado por un equilibrio entre amor y autoridad.

Autoridad como muestra de responsabilidad, contención y seguridad. Amor manifesta­do en forma de respeto, com­prensión, consideración, con­fianza, paciencia y esperanza.

viernes, 8 de junio de 2018

#EmpleoPioneros

Programa de Formación y Empleo para Jóvenes de Fundación Pioneros

“Participar en el área de empleo me ha sido muy útil porque me he forma­do tanto personal como profesional­mente. Sin duda recomendaría este servicio a otros chicos y chicas”. Leyre Iciar Cruz Lacasa.

Leyre es una joven que participa en el Programa de Formación y Empleo de Fundación Pioneros, un programa que durante 2017 aten­dió a 155 jóvenes como ella, con edades comprendidas entre los 16 y 33 años. Jóvenes que buscan una oportunidad para acceder al mun­do laboral o bien, continuar con sus estudios y formación. El año pasado logramos un total de 79 inserciones, lo que significa una tasa de inser­ción del 52,32%.

Somos un servicio innovador que fomenta la formación y el empleo en jóvenes; buscamos la formación de personas críticas, competentes en las relaciones humanas y con deseo de aprender de forma per­manente desde la búsqueda y la obtención de un empleo estable y de calidad.

Nos hemos especializado en aten­der a un perfil de joven realmente difícil de insertar, por su edad y por su baja cualificación. El 77% de participantes en el programa tiene edades comprendidas entre los 16 y 22 años, edad con mayor tasa de desempleo nacional. El 39% de las y los jóvenes atendidos no han terminado los estudios básicos mí­nimos (ESO) por lo que su nivel de empleabilidad es menor.
Una de las claves de los altos por­centajes de inserción conseguidos por el programa es la especializa­ción en la atención a jóvenes con procedencias sociales y culturales diversas, atendiendo a las necesida­des y adaptándonos a los procesos de madurez, cultura, intereses y po­sibilidades.

Esto lo llevamos a cabo mediante el trabajo en competencias tanto per­sonales como profesionales, ya que entendemos que ambas tienen que caminar juntas en el mundo laboral.

Vinculamos la inclusión social con la consecución de un puesto de tra­bajo para que cada persona pueda desarrollarse de forma integral y forjar un proyecto de vida digno, independiente y pleno.

En el programa de Formación y Em­pleo para jóvenes utilizamos una metodología flexible, que se adapta a las necesidades y características de las y los participantes. La meto­dología de trabajo ha dado unos resultados excelentes, la combina­ción de la intervención individual especializada, no solo para orientar laboralmente, sino para aumentar las competencias personales y pro­fesionales; la intervención grupal; las píldoras formativas; jóvenes mentores que cuentan su experien­cia laboral; la derivación a ofertas formativas; y el diseño de oferta formativa propia han propiciado que jóvenes de escasa cualificación y baja empleabilidad tengan mejo­res herramientas para enfrentarse al mundo laboral.

Debido al acompañamiento que realizamos a las personas que par­ticipan en el programa se genera un vínculo educativo entre educa­dor y joven. Este vínculo nos facilita la elaboración del diagnóstico, la preparación del itinerario de in­serción y la revisión continua del progreso logrado por cada parti­cipante. Además hace que los y las jóvenes afiancen las competencias trabajadas y se sitúen en una posi­ción más favorable ante el empleo, incrementando así la posibilidad de mantener el puesto de trabajo una vez conseguida la inserción.

Queremos agradecer la colabora­ción que hemos establecido con la Federación de Empresarios de La Rioja y, especialmente con nuestra red de Empresas Pioneras; el apoyo recibido por las Administraciones Públicas y entidades financieras como Fundación Caja Rioja-Bankia y Obra Social de Ibercaja.

El trabajo con la red comunitaria y el tejido empresarial es fundamen­tal para ofrecer oportunidades y es­timular el desarrollo laboral de los y las jóvenes.

viernes, 4 de mayo de 2018

Con otra mirada


Un artículo de Fundación Pioneros

En Fundación Pioneros trabajamos desde 1968 con infancia, juventud y familia para ofrecer nuevas oportunidades a través de la educación.

En este artículo queremos contar cómo estos 50 años de trabajo se han traducido en una manera específica de entender la realidad que viven nuestros principales protagonistas, la juventud, y cómo hemos respondido a través de diferentes enfoques, estrategias metodológicas y pedagógicas desde los equipos profesionales a esta realidad.

Desde hace tiempo nos dimos cuenta de que no sólo es importante aprender contenidos académicos o instrumentales y que las dificultades y carencias que observamos en menores y jóvenes no tienen por qué limitar su desarrollo social y personal. Comprobamos que la intervención realizada desde Fundación Pioneros facilita la promoción de competencias y considera la diferencia como un recurso potencial poniendo en valor actitudes positivas ante el conflicto, fomentando la solidaridad y el apoyo mutuos. Estos son los ingredientes que se dan en los diferentes equipos profesionales favoreciendo que jóvenes y familias se conviertan en agentes de participación y  en protagonistas de sus vidas. 

Entender la pedagogía de Pioneros es adentrarnos en lo que pasa en la relación entre jóvenes y educadoras y educadores, terapeutas y en la relación entre iguales, para que se produzcan cambios significativos en su desarrollo personal. En 1931 el psicólogo ruso Lev Vygotsky llama zona de desarrollo próximo a este espacio de aprendizaje donde personas adultas de referencia positiva o iguales se convierten en aceleradores de aprendizaje, en motivadores del cambio

Hoy contamos con un gran número de enfoques y herramientas que nos permiten trabajar de manera innovadora, eficiente y eficaz los desafíos más complejos: Terapia Breve Centrada en Soluciones, Teorías de Desarrollo Humanistas, Desarrollo Positivo Adolescente, Intervención Comunitaria, Modelo de Psicoterapia de Vinculación Emocional Validante, Teoría del Cambio, etc….

Hoy más que nunca debemos cambiar el foco, reflexionar y poner en valor aquellos modelos que nos permiten la promoción y el empoderamiento de las personas jóvenes.

Poner a las personas en el centro significa generar espacios emocionalmente enriquecidos donde jóvenes en cualquiera de nuestros programas se sientan con la libertad de expresar lo que son, lo que piensan y especialmente lo que sienten, para que desde lo dialógico y corporal podamos nombrar lo que sucede, poner en valor las capacidades que ya poseen y acompañarles a construir alternativas a las situaciones que no les gustan y desean modificar.

La historia de la pedagogía de Pioneros es la historia de miles de jóvenes, de muchos profesionales, personas voluntarias, colaboradores que desde aquel año 68 hemos hecho de esta entidad un instrumento de transformación personal, familiar, social y comunitaria.

Desde este artículo, y gracias a este importante medio, queremos agradecer a todas las personas, entidades y empresas colaboradoras que hayáis contribuido a ser lo que hoy somos y a acompañarnos a celebrar este aniversario tan importante para Pioneros y para nuestra comunidad, La Rioja.

miércoles, 4 de abril de 2018

“Pioneros de generación en generación”


Pedro Vallés Turmo. Director del Club Juventus, Pioneros en 1984. Segundo Presidente de Pioneros.

“El que trabaja tiene que comer de su dedicación”

Octubre de 1984, las lluvias inundan Logroño con persistencia e intensidad, un frío húmedo  atenaza los cuerpos huidizos por las calles vestidas de luz otoñal, no para de llover.

En el segundo piso de la calle Gallarza una chimenea de salón arde frente a nosotros, y los educadores que acaban de venir del barrio aproximan sus manos heladas en busca de alivio. Julián Rezola deja el cigarro  para echar un tronco más y sigue hablando… " siempre lo digo, el que trabaja tiene que comer de su dedicación. Los educadores tienen que comer de su trabajo. Tenemos que conseguir que se reconozca al Educador de Calle. Es un profesional y tiene que vivir de lo que sabe hacer y hace cada día." 

No se cansa de recordar que hay que formarse,  prepararse para ser un buen educador y educadora de calle. Por eso mismo reivindica que sea una profesión. Sentado junto a él está Pedro, un estudiante de magisterio que ha llegado a Logroño desde las calles del barrio de San Pablo de Zaragoza. Julián no lo duda, "tenemos que incorporar técnicos a nuestro equipo educativo, que afiancen el trabajo educativo de Pioneros, que le den continuidad  suscribiendo acuerdos con la administración pública…"  

Es diciembre, y por primera vez, Pioneros va a contar con un Club Juvenil  Recreativo Pedagógico, llamado  Juventus, sito en la calle mayor. Tiene un director, Pedro, y es inaugurado por el alcalde de nuestra ciudad, Manuel Sainz Ochoa. Pioneros se muestra como una entidad con capacidad de gestionar proyectos socio educativos en los barrios de Logroño.

Un nueva etapa se ha abierto.  Las necesidades detectadas en la infancia hace que Pioneros plantee propuestas de nuevos programas de intervención, y  así va generándose un Equipo Técnico:  Piso de acogida, Emiliano,  psicólogo; Taller Escuela Faustino Guerau, Oti, maestra; Yolanda, psicóloga, Iñaqui y Cruz pedagogos, Paloma, administrativa, Chus, trabajadora social,… es imparable, un nuevo Pioneros estaba cuajando, un Pioneros con  su mirada en el futuro, con  una  determinación: ser artífices, creadores de tejido social. También manteniendo un mandato de los orígenes y su evolución:  ser voz de una infancia y de su  entorno, de las injusticias, abusos, negligencias, abandonos…. Ser denuncia y reivindicación y, a su vez, ser acogida, acompañamiento, generadores de respuestas.

Educadores, auxiliares y equipo técnico  junto  a Julián  construimos día a día Movimiento Pioneros: compartimos fuego y pan, lágrimas y deseos, vidas rotas y nuevos horizontes.

A partir de 1984 el desarrollo de la red de Servicios Sociales posibilitó un crecimiento de la entidad.  Desde el primer momento Pioneros se implicó en el trabajo de crear espacios de desarrollo personal y  profesional, de atender a los nuevos retos a los que tenía que enfrentarse la infancia. Y lo hizo con una dinámica proactiva:  desde su expansión por España, Oviedo, a la incorporación a la AIEJI (Asociación Internacional de Educadores de Jóvenes Inadaptados); con la elaboración y publicación en el Instituto de Estudios Riojanos  del primer estudio de la infancia en Logroño, "La infancia Ignorada. Una aproximación a la desigualdad en Logroño desde la perspectiva de la educación social”; con la participación en cursos de formación del Ministerio de Asuntos Sociales y asumiendo el diseño de nuevos programas psicoeducativos.

Pioneros, en estos cincuenta años,  ha sabido mantener la tensión entre una implicación vital imprescindible en la relación educativa de calle, con el desarrollo de una red técnica de apoyo que garantice, con dignidad,  el ejercicio profesional de los educadores tanto en su relación educativa como en la puesta en marcha de nuevas respuestas.

Tras estos cincuenta años, hoy sabemos que la Amistad, la Libertad y la Lucha, siguen siendo dinamizadores personales y sociales muy potentes.  Sabemos que todo joven o adulto que ha compartido su vida con Pioneros se convierte en un Pionero activo de transformación allá donde esté viviendo,  trabajando… no solo sigue siendo un Pionero o Pionera sino que sigue manteniendo vivo el fin social de Pioneros, de generación en generación.


jueves, 1 de marzo de 2018

Fases de Pioneros

Javier Navarro. gerente de Fundación Pioneros

Cuatro son en mi opinión las etapas por las que ha evolucionado Pioneros, íntimamente relacionadas con las personas que, junto a los representantes legales de la entidad, la han liderado en uno u otro momento. Cada una de las etapas pone los cimientos y enriquece la siguiente, en una solución de continuidad presidida por la búsqueda del bien común y del fomento de la participación social.

El origen de Pioneros se sitúa en 1968, en Logroño, de la mano de Julián Rezola, que introduce en España la figura del educador de calle. La primera fase del movimiento, que adquirirá la estructura jurídica de asociación diez años después, establece -sin formulación escrita, como praxis- la misión de la entidad: “la creación de un espacio alternativo de organización juvenil con el objetivo de prevenir la delincuencia juvenil, enfatizando la lucha por la justicia con carácter revolucionario”. Símbolo de esta etapa es la amistad íntima y el compromiso compartido entre Julián y el párroco del barrio de Yagüe, Rafael Ojeda.

En 1986 accede a la presidencia de Pioneros Pedro Vallés quien, con un equipo de personas que combinan experiencia y formación universitaria, van insertando los programas de Pioneros en la naciente red de servicios sociales y proyectando el futuro de la entidad. La actividad se concentra en la prevención y promoción de la infancia y juventud, poniendo en el centro la pedagogía. Como hitos del esfuerzo pedagógico e innovador se crean el Club Juventus y el Taller Escuela Faustino Guerau,  en 1989 se publica el libro “Pioneros, educación en libertad” -Editorial Popular- y en 1995 el estudio “La Infancia ignorada” -Instituto de Estudios Riojanos-.

A partir de 1996 Pioneros entra en una fase de consolidación estructural bajo la presidencia de Ana Hurtado. Se pone en marcha el primer plan estratégico, se generan foros internos, se inicia el programa de Medidas judiciales y se va configurando el Centro de formación con diversos programas dirigidos a jóvenes, familia y mujer. Asimismo se introduce la gestión de calidad, la auditoría económica y el análisis de transparencia y buenas prácticas de gobierno; y en 2002 se constituye Fundación Pioneros, todo ello para garantizar y dar estabilidad a la intervención educativa.

En 2006 Ana Hurtado pasa el testigo a Aurora Pérez, con cuyo patronato hace una apuesta muy fuerte por la comunicación y la sensibilización social. Aumenta significativamente la presencia de la entidad en medios de comunicación y se lanza la campaña Empresas Pioneras. Se introducen nuevos enfoques de trabajo que enriquecen la pedagogía: intervención comunitaria, trabajo desde la diversidad y terapia breve centrada en soluciones que generan experiencias tan innovadoras como la Escuela de facilitación juvenil o la intervención en violencia filio-parental.


En resumen, medio siglo de contribución a un fin de interés general -la promoción de la infancia y juventud- sin perder la fidelidad al origen y a un estilo innovador, independiente, difícil de clasificar. Un largo compromiso que ha sido posible gracias a la colaboración de profesionales y voluntarios, socios, donantes y empresas pioneras. Sin olvidar a técnicos de la Administración, políticos, instituciones, entidades financieras y medios de comunicación. Y, por supuesto, a los niños, jóvenes y sus familias. Todos ellos pioneros y pioneras que pueden sentirse orgullosos de celebrar su 50 Aniversario.