jueves, 14 de enero de 2021

Cómo se informan los adolescentes en la era digital

Roxana Morduchowicz. Doctora en Comunicación de la Universidad de Paris. Asesora senior en Unesco en Ciudadanía Digital. Autora del libro “Ruidos en la web. Cómo se informan los adolescentes en la era digital”

“El Holocausto nunca sucedió. Al menos eso es lo que parece en el universo de Google.”

Así comenzaba su artículo, la periodista Carole Cadwalladr del diario británico The Guardian. Ella escribió en el buscador “¿Sucedió el Holocausto?”. Google la remitió rápidamente a una lista de páginas on line. El primer link que apareció–explicaba ella- fue el sitio de “Stormfront” – un movimiento neonazi integrado por “blancos nacionalistas”- que exhibía un artículo titulado “Las 10 razones por las que el Holocausto nunca sucedió”.

Esta historia preocupa a la educación. Las investigaciones en todo el mundo dicen que, cuando buscan información en Internet, los estudiantes secundarios utilizan el primer link que encuentran. Imaginemos que alumnos –no importa en qué país- hubieran recibido como consigna, escribir sobre el Holocausto. Seguramente hubieran recurrido al buscador. Pero, en lugar de analizar diferentes sitios y compararlos, los estudiantes se hubieran quedado con el primer link –de la organización neonazi- “copiado y pegado” sus resultados y respondido la pregunta con este contenido.  

Utilizar la primera página que ofrece el buscador –creyendo que es la más autorizada, cuando posiblemente haya pagado para figurar primera- limita la comprensión de los hechos sociales.  

Cuando buscan información en Internet, los estudiantes –coinciden las investigaciones- recurren a una sola página web, no analizan al autor de la información y la comparten en las redes sociales solo porque la recibieron de alguien conocido.  La confiabilidad se basa en el amigo que envió la noticia y no en el autor que la generó. Si la recibieron alguien en quien confían–afirman los adolescentes- la información es creíble. 

Este es precisamente, uno de los mayores riesgos para la difusión de noticias falsas en las redes sociales. Al confiar en sus contactos, los adolescentes no se preocupan por identificar la fuente y viralizan la información sin chequear su procedencia.   

La limitación de los estudiantes para pensar críticamente la información no es nueva. Pero en el siglo XXI, la situación se agrava. El caudal informativo aumentó, y la información aparece fragmentada, desordenada y descontextualizada. La sobreabundancia de información hace más difícil distinguir la veracidad de los contenidos.    

El desafío hoy es aprender a identificar la relevancia y la confiabilidad de la información que circula en la web. Solo ello permitirá que los estudiantes puedan utilizarla  reflexivamente. Es fundamental que se interroguen por qué un determinado sitio web encabeza la lista de links en el buscador, y que aprendan a no limitar su búsqueda a una sola página. Así, podrán comprender que los buscadores seleccionan y jerarquizan la información en función de intereses e intencionalidades.

El siglo XXI necesita de una “alfabetización informacional  que enseñe a los alumnos a identificar al autor del contenido, analizar su trayectoria, juzgar la credibilidad de las fuentes, evaluar argumentos y contradicciones… En síntesis los estudiantes deben comprender que la información por la información misma no alcanza. El desafío es saber buscarla, seleccionarla, procesarla, analizarla, evaluarla, tomar decisiones, crear nuevos contenidos y comunicarlos. 

Estas competencias no son menores. Se vinculan a la vida democrática de una sociedad. Un ciudadano democrático no es solo quien cuenta con un caudal de información, sino quien sabe leerla –en el sentido más amplio de lectura- evaluarla, construir su propia opinión y participar. 

El acceso a una información libre es el punto de partida. Pero, si este acceso no va unido a reflexión,  actitud crítica y participación, las decisiones que se tomen no serán fundamentadas. Y la democracia nunca será plena.

viernes, 4 de diciembre de 2020

¿Cabemos todas?

ODS 5: Igualdad de género

Chaima Boucharrafa. Estudiante de Educación Infantil en la UR y participante de la Escuela de Liderazgo Juvenil de Fundación Pioneros.

“Cuando te quites ese pañuelo, podrás hablar de feminismo” “Hemos luchado mucho como para que tú vengas y nos hagas retroceder” “El feminismo y el Islam son incompatibles” “¿Vas a hablar tú de feminismo? En vuestros países no tenéis ni voz ni voto, ¿con qué cara exigís aquí derechos?” “En España ya hay una cultura, o te integras o te vas” “¡Sal sin velo, no tengas miedo!”

Y así podría seguir largo y tendido…

Si pienso en el feminismo que ha acaparado la mayoría de los espacios, me encuentro con el feminismo de la voz única, hegemónico, supremacista y paternalista, el conocido feminismo blanco. Se trata de un feminismo monolítico y simplista, que ignora el amplio abanico de aspiraciones, inquietudes y necesidades de millones de mujeres que no responden a ese modelo femenino occidental. Es un feminismo que dice estar luchando por los derechos y libertades de las mujeres, ahora bien, ¿los de todas las mujeres?

Las musulmanas somos observadas con toda una carga de prejuicios y estereotipos, presentadas al mundo como oprimidas y sometidas al mandato del varón, en definitiva, sujetos absolutamente pasivos. Para argumentar este discurso, en repetidas ocasiones nos señalan países de mayoría musulmana, y nos exigen explicaciones, ¿por qué habríamos de justificarnos por las practicas misóginas y patriarcales de países que ni siquiera son los nuestros? ¿Es que vamos a ser de todos los países menos de este?

Es el velo, sin duda, el tema más recurrente, y no entendemos cómo una tela puede llegar a suscitar tanta polémica, pero estamos llegando a la conclusión de que el problema no es el hijab, lo que ocurre es que no se acaba de aceptar que una mujer pueda decidir sobre su cuerpo, porque cada vez que lo hace hay un dedo que señala y una voz que sentencia; al final todo gira en torno a la figura del hombre, si nos destapamos, es porque claramente estamos intentando llamar la atención de este, si decidimos cubrirnos es porque alguien (hombre) nos está obligando a hacerlo, y yo me pregunto, ¿llegará el momento en el que las prendas usadas por las mujeres dejen de ser debate público?

Nos negamos a aceptar ese discurso de confrontación que divide a las mujeres, que otorga la potestad de decidir cuáles son las feministas válidas y cuáles no. Un feminismo cuyos eslóganes de liberación conciben únicamente el destape para entendernos libres, y cuya doble moralidad pone en evidencia el “si nos tocan a una nos tocan a todas”, y si no, que se lo digan a las jornaleras de Huelva o a las refugiadas; y es que, mientras la sororidad no se aplique a todas las mujeres, no será feminismo.

No queremos formar parte del feminismo que mira hacia otro lado cuando somos violentadas y agredidas, cuando somos expulsadas del espacio público, del ámbito educativo y del mercado laboral. Realmente no es nuestro hijab lo que nos oprime, sino la sociedad que no termina de entender el verdadero significado de libertad, igualdad y convivencia. Porque estamos hartas de tener que justificar nuestras elecciones, de que se hable por nosotras sin nosotras, y de que se nos infantilice al percibirnos como personas incapaces de ser protagonistas de nuestro propio destino. Hartas de tener que hacernos hueco porque no se nos hace hueco, hartas de que se nos instrumentalice utilizando nuestra cara en las portadas el día de las manifestaciones, pero no se nos brinde espacios en los que podamos expresarnos desde la igualdad.

Decimos sin tapujos, que no queremos profetisas de liberación, que bajo el pretexto de salvación, lo que realmente quieren es someternos un proceso de dócil asimilación. Tampoco aceptamos ese discurso de odio llevado a cabo por mujeres que reconocen haber renegado de su condición de musulmanas, que mientras nos humillan y condenan por seguir manteniendo nuestra fe, dicen querer rescatarnos de la opresión. A todas ellas, gracias, pero lo único que queremos es que dejen de reforzar ese patriarcado y afán de imposición contra el que paradójicamente se rebelan.

Cada vez que alzo la voz para decir que yo también soy feminista, me encuentro con miradas de recriminación e inaceptación, me encuentro con toda una serie de requisitos a cumplir como si de un club se tratara, lo cierto es que me encuentro con un muro de hormigón y no solo con un techo de cristal. Esta discriminación seguirá siendo naturalizada, mientras el racismo y la islamofobia institucional sigan perpetuando dinámicas discriminatorias a través de sus múltiples formas de violencia.

Como mujeres de identidades múltiples, con o sin velo, reivindicamos nuestra legitima capacidad de decidir las mujeres que queremos ser y apostamos por el reconocimiento igualitario entre mujeres y hombres para la construcción de una sociedad basada en la equidad y la justicia social.

Que nuestras luchas no nos dividan, porque nos queremos libres, empoderadas y unidas.

viernes, 6 de noviembre de 2020

“Los jóvenes son una parte fundamental de nuestra sociedad”

 Entrevista a Daniel Marín, director general de la Empresa Pionera Grafometal.

¿Cuál es la relación de la empresa Grafometal con Fundación Pioneros?
Tuve la oportunidad de escuchar a Aurora, la Presidenta, hablar sobre Pioneros en una reunión de la Asociación Riojana de la Empresa Familiar y tras informarme sobre la Fundación decidimos colaborar en la medida de nuestras posibilidades. Más adelante Aurora me ofreció incorporarme al Patronato de la Fundación y acepté su invitación.

¿Cómo se puede ser Empresa Pionera?
Entiendo que hay diferentes formas de ser Empresa Pionera. En Grafometal realizamos una modesta aportación económica anual. También colaboramos con el área de Empleo realizando entrevistas de selección de personal para que los jóvenes puedan tener una experiencia en este terreno o incorporándolos a nuestra plantilla cuando hay posibilidades para que conozcan lo que es una empresa industrial.

¿Qué implica para Grafometal ser Empresa Pionera?
Ser Empresa Pionera forma parte de las acciones que bajo el paraguas de la Responsabilidad Social Empresarial tratamos de impulsar en nuestra empresa familiar. 

¿Qué valor le aporta a Grafometal colaborar con Fundación Pioneros?
Pioneros nos hace más sensibles a las necesidades formativas de los jóvenes y nos hace más conocedores de su realidad. También nos permite ver el esfuerzo personal que realizan por superarse y aprovechar las oportunidades que les llegan a través de la Fundación. También es importante para nosotros que los jóvenes entiendan el valor y la influencia positiva que las empresa familiares podemos tener en nuestro entorno cercano cuando son gestionadas de manera responsable, colaborativa y poniendo a las personas en el centro de su atención. 

¿Qué significa para Grafometal ser una Empresa Socialmente Responsable?
Para nuestra empresa familiar es importante poder compartir con la sociedad nuestros valores y parte de nuestro rendimiento económico. Además, es una vía para ampliar la visión que se tiene de los empresarios familiares, dignificando la figura del buen empresario, aquel que entiende que el rendimiento económico, si bien es necesario para que la empresa se mantenga viva, no debe ser el fin último de su existencia.

¿Qué hace Grafometal para ser una Empresa Socialmente Responsable?
Colaboramos con diversas asociaciones y clubes deportivos, con los que nos sentimos identificados por sus valores, por la labor que desempeñan, por sus características…

Grafometal es una empresa que se declara respetuosa con el medioambiente, ¿cómo es su política medioambiental?
El impacto de nuestra actividad industrial sin las medidas de protección y prevención adecuadas podría ser muy perjudicial para el medio ambiente. Nosotros somos muy sensibles a este respecto por nuestro amor a la naturaleza, a los seres vivos y al deporte, y por ello adquirimos el compromiso de desarrollar una actitud responsable con el entorno basada en la mejora continua y en la prevención de la contaminación, cumpliendo la legislación vigente y planificando nuestra política de inversiones para cumplir con estos objetivos. 

¿Cuál es la importancia de insertar a jóvenes en una empresa?
Los jóvenes son una parte fundamental de nuestra sociedad y como tal deben estar representados en el colectivo de una empresa. Aportan sabia nueva, frescura, nuevos enfoques, en definitiva, son lo mejor de nuestro futuro y como tal debemos cuidarlo. 

¿Qué pide la empresa a jóvenes que quieren incorporarse al mercado laboral?
Fundamentalmente pedimos actitud y que sean buenas personas. Ambas cualidades son clave para fomentar un buen aprendizaje, un buen trabajo en equipo, una buena disposición, y con todo ello generar un buen ambiente de trabajo.

¿Qué diferencia a Fundación Pioneros de una agencia de colocación?
No tiene nada que ver. Pioneros forma a los jóvenes desde una concepción muy humanística, ayudándoles a superarse, a descubrir y potenciar sus talentos y habilidades innatas, a convertirse en la mejor versión de sí mismos…

¿Cómo es la experiencia de insertar a jóvenes de Fundación Pioneros en Grafometal?
Los casos que hemos tenido han sido muy satisfactorios para nosotros. Hemos visto como valoraban la oportunidad que se les daba y como hacían todo lo posible por mejorar y por integrarse en nuestra empresa colaborando al máximo de sus posibilidades.

viernes, 2 de octubre de 2020

Hablemos de la emoción

 ODS 3: Salud y bienestar

Sonia Fontecha Heras. Psicóloga sanitaria y educativa. Vocal del área de Emergencias del Colegio Oficial de Psicólogos de La Rioja.

Desde que se declaró el estado de alarma el pasado mes de marzo, nos hemos visto inmersos en una alteración de nuestra rutina y nuestra cotidianidad. 

Las realidades han sido bien dispares: desde estar confinados en pequeños espacios con nuestros hijos, a vivir solos el devenir de esta pandemia, para la que nadie nos había preparado.

Desde entonces hasta ahora, nos hemos visto invadidos por una gran cantidad de emociones: sorpresa, asombro, incredulidad, negación, sensación de irrealidad, rabia, tristeza, miedo.

Sin olvidar que las reacciones han podido ser muy diversas: desde el sentimiento de agotamiento, o sobrecarga del personal sanitario y todos aquellos profesionales que han estado en la primera línea de esta batalla, a la alegría de saber que nuestros seres queridos se encontraban bien. 

Y todas las emociones han tenido cabida, porque si algo ha caracterizado este período es la novedad, incertidumbre y cambio continuo que nos ha exigido a todos, cuanto menos, un esfuerzo de adaptación.

¿Qué podemos hacer? 
Entender que las emociones son naturales, y, en la mayoría de sus casos, adaptativas, nos ayuda a no tener más miedo al miedo. Así, identificarlas, contextualizarlas, compartirlas nos ayuda a resituarnos y a elaborarlas. A rebajar su intensidad, para con el tiempo poder ir integrando este suceso y salir fortalecidos.  

Frente al miedo, es sano buscar protección. 

Frente a la tristeza, nos ayuda buscar consuelo. 

Frente a la rabia, podemos aceptar nuestros límites, analizar qué puedo cambiar y ver qué necesito para ello. 

Frente a la ansiedad, es momento de enseñar a nuestra mente que pese a todo, podemos convivir con esta sensación de vulnerabilidad y aprender a protegernos. Nuestro cerebro ha recibido la señal de peligro o alarma, y este reacciona rápidamente con el objetivo de salvarnos. Descondicionar el miedo a la respuesta de ataque-huida nos permitirá entender la respuesta de nuestro organismo.

Frente a la alegría, no hemos de castigarnos, culpabilizarnos u ocultarla si la sentimos. Tenemos derecho a ser felices.

Y ahora, ¿qué? Decálogo emocional POST COVID - 19

1. Es importante, entender y naturalizar las emociones que sintamos y no juzgarnos por ellas. Pese a lo dolorosa / temerosa/ angustiante que nos pueda resultar esta situación, se pasará. 

2. Podemos cambiar cómo nos sentimos, podemos cambiar cómo actuamos y cómo pensamos. 

3. Analiza otras situaciones vividas que te hayan resultado difíciles, y recuerda cómo las superaste. Pon en marcha esos recursos de apoyo / afrontamiento cumpliendo siempre con las medidas de seguridad. 

4. Trata de mantenerte activo. Hacer deporte es el mejor aliado del buen humor.

5. Mantén una rutina de sueño/ alimentación y un equilibrio entre las horas de descanso y actividad. 

6. Come sano, hidrátate. 

7. Comparte lo que sientes. Es natural que la mayoría de personas experimenten intensas emociones. Compartirlo nos ayuda a manejarlas. 

8. Realiza actividades que te resulten agradables y/o placenteras. 

9. Frente a la dificultad: oportunidad. Focalízate en el momento presente y en lo que puedes aprender de ello, en los aspectos positivos que esta situación te haya podido traer. 

10. Mantén una actitud POSITIVA frente a la vida, y los demás. No dejes de sorprenderte. A veces nos ocurren acontecimientos negativos, pero también positivos. No te olvides de estos, porque te seguirán sucediendo.

viernes, 4 de septiembre de 2020

Gracias, Jesús

 Laura Sierra Balmaseda. Educadora Social y Psicopedagoga.

Era viernes de una mañana de agosto, muy lejos de Logroño intentando reponer energía para afrontar un presente cargado de incertidumbre, cuando en mi teléfono aparece la noticia de tu muerte.

La tristeza, la rabia y la impotencia se apoderan de mí. Tristeza por tu muerte, la de un chico joven con ilusiones y sueños pendientes aún de cumplir. Rabia porque tu muerte no es ley de vida, aunque cualquier muerte duela, la tuya no tocaba todavía, demasiado temprana fruto de este virus que tiene descolocado a este planeta y a su manera de vivir. Impotencia por no poder acompañar a tu familia, a tu querida familia, en tu triste despedida…

Pasados unos días y cuando estos sentimientos se van serenando, un impulso dentro de mí me lleva a escribir unas palabras para rendirte un pequeño y humilde homenaje:

Gracias, Jesús, por todo lo aprendido junto a ti y tu familia durante aquellos maravillosos años en los que iniciaba mi camino como educadora en Pioneros. Tu hospitalidad, tu generosidad, tu espíritu crítico y tu actitud proactiva en un proyecto educativo que tenía por objetivo favorecer el desarrollo integral de la infancia, juventud y familia, del que tú eras uno de sus principales protagonistas, facilitó mi ilusión por formar parte de él. En mi memoria guardo grandes recuerdos que ahora afloran más que nunca: campamentos, excursiones a la playa, actividades en nuestro local del barrio de San Antonio, horas y horas de conversaciones en el barrio, la boda de tu hermana…Y te recuerdo como el bastión familiar, el pequeño de los hermanos con sobrinos de edades muy similares a la tuya a los que cuidabas y querías con locura. Siempre dispuesto a ayudar, siempre disponible para colaborar.

La vida durante estos últimos años te lo puso difícil, te tocó enfrentarte a demasiadas situaciones duras, pero tú seguiste hacia adelante con espíritu de lucha y superación, buscando siempre mejorar y conseguir tus sueños, cumpliendo muchos de ellos.

Gracias, Jesús, porque tu muerte me impulsa a hacer algo que llevo años pensando, quizá por mi propia experiencia vital, y que hasta ahora no había sido capaz de hacer, supongo que porque vivimos en una sociedad que se posiciona de espaldas a la muerte, en la que la muerte es un tabú, un tema incómodo, una realidad que se oculta, que se niega. Así que hago un llamamiento a toda la comunidad educativa para recordar lo importante que es ayudar a nuestros niños y adolescentes a abordar la muerte, y en general toda pérdida importante (separación de padres, desamores, inmigración…), y a gestionar el proceso de duelo tanto a nivel preventivo como de intervención, siendo esta una cuestión fundamental para favorecer su desarrollo integral. El duelo es un proceso natural de adaptación, es un camino que debemos recorrer siempre que perdemos a alguien o algo importante en nuestras vidas, y en este camino nos toca aprender a vivir sin esa persona o sin aquello que hayamos perdido. Si apostamos por educar sobre el duelo, ayudaremos a entenderlo, a naturalizarlo, aportaremos una maleta de recursos y herramientas que les facilitará recorrer el camino del duelo y sus diferentes etapas de una manera saludable. Para ello también es necesario que nosotros, como compañeros de viaje, tengamos nuestra propia maleta para saber hacerlo. En general, no estamos preparados para la muerte y mucho menos para la muerte de una persona tan joven como tú, ni para gestionar y acompañar en el proceso de duelo a las personas que han perdido a un ser querido. Aunque hay mucho avanzado gracias a expertos en esta materia que imparten formaciones, elaboran materiales y guías muy útiles, profesionales de la educación y familias que se atreven a ponerlas en práctica, todavía queda mucho por hacer para que de verdad la muerte forme parte de la vida. La actual pandemia que estamos viviendo, y que acabó tan pronto con tu vida, nos hace hoy más que nunca mirar de frente a la muerte, siendo conscientes de que nadie estamos libres de ser la diana de este terrible virus y que son miles de personas en nuestro país, millones si contabilizamos las de todo el planeta, las que han perdido a algún ser querido, y la mayoría de ellas ni siquiera han podido despedirse, lo que aún complica más si cabe el proceso de duelo. Creo que es un gran momento para dar a la experiencia de pérdidas y duelo la importancia que merece, además de en el sistema educativo y socio-familiar, también en lo referente a la salud.

Muchas gracias, Jesús, por haberme dado la fuerza para escribir estas líneas, por todo lo aprendido, compartido y reído contigo.

viernes, 7 de agosto de 2020

Conectados aprendemos, conectados resistimos

ODS 4: Educación de calidad 
Paula Castrillo. Comunicadora, especializada en Cooperación Internacional.

Cuando los desafíos se hacen aún más complejos necesitamos resignificar los medios, revisar nuestro abanico de herramientas y capacidades. Cuando la perspectiva escasea y abruma, toca moverse y abrirse a una nueva y más inclusiva realidad. Tenemos que esforzarnos por ampliar la mirada, los diálogos, flexibilizar y estar disponibles al cambio. Ocupar otro lugar, más mental y relacional que físico. 

La situación de “distancia-aislamiento social” y las restricciones que venimos experimentando tratando de proteger la vida y los sistemas de salud frente a una pandemia de (des)proporciones mundiales, es una constante en la vida de miles de personas y comunidades tradicionales que viven en las zonas rurales de todo el mundo. 

El semiárido de Brasil es una de ellas. Aquí escasean servicios básicos de salud, sanidad, movilidad y comunicación. Falta tanto el agua y el alimento como empleo, información, conexión y tecnología. Estos últimos, son derechos que se les niega al 70% de las y los jóvenes que viven en zonas rurales como las de Itiúba, a casi 400km de la capital más cercana, Salvador. Derechos que nos permiten seguir aprendiendo y desarrollando alternativas desde y para el empoderamiento de mujeres, jóvenes y comunidades, evitando que se amplíen las brechas educativas y, sobre todo, diseñando un futuro que no deje a nadie atrás. 

En el semiárido, resistencia y resiliencia son saberes y prácticas cotidianas, que se trabajan en proyectos de cooperación, socioeducativos, culturales y de innovación social con jóvenes y familias, tanto la Asociación Lar Santa María como otros agentes locales. La conexión a las nuevas tecnologías de información y comunicación es más relevante que nunca, significa pertenecer y poder seguir.

El estar conectados es un punto de partida y un camino. Nos permitió reunir ideas de colaboradores y estudiantes, antiguos y actuales, distribuidos por Estados Unidos, Brasil y España y lanzar una campaña de recaudación para constituir el fondo de nuevas tecnologías en el “Brasil profundo” para ofrecer ordenadores portátiles a 250 estudiantes, expandir la conexión para las zonas desconectadas y capacitarnos en la enseñanza híbrida. 

La pausa y suspensión de actividades sociales y educativas, permitió acelerar una transformación profunda y muy necesaria, ampliando la reflexión, implicación y empoderamiento del equipo del Lar Santa María y las comunidades con las que actuamos, en un proceso creativo, colaborativo, con comunicación más fluida y la necesidad común de encontrar alternativas para la movilización y supervivencia, de las personas, de los proyectos y de la ONG. Esta búsqueda por alternativas remotas o digitales, con enfoque en la educomunicación e inclusión, supone además un salto en las competencias del equipo y de los líderes comunitarios para dibujar y manejar nuevos tiempos.

El esfuerzo de mapear estudiantes y acceder a sus realidades a través de algunas actividades vía dispositivos móviles y portátiles, nos permite trabajar y acompañar el desarrollo de capacidades de jóvenes de forma más individualizada; estar cerca e implicar a las familias en el proceso de enseñanza-aprendizaje y otras iniciativas de empoderamiento y desarrollo comunitario, así como percibir y acoger otras necesidades, situaciones y vulnerabilidades (como violencia, explotación, hambre) que se incrementan con la situación de incertidumbre y crisis que estamos experimentando.

En otra dimensión, nos hemos dado cuenta de que es posible seguir haciendo cosas en colaboración, entre todas y todos, y fortalecer lo comunitario de forma lúdica dando oportunidad a dialogar y promover desarrollo con más personas y grupos que antes. Hacer y fortalecer las cada vez más famosas redes sociales -también las de apoyo- como instrumentos efectivamente sociales, culturales, participativos y de transformación social. En definitiva, asentar nuestro papel de educadores en los territorios on y offlines.

Si hay un momento para optimizar el acceso y compartir conocimientos, experiencias, voces y herramientas diversas, es el ahora. Colaborando a articular estrategias y ampliando nuestra capacidad de responder a los retos y necesidades que se nos presentan para reinventar la convivencia, la comunidad, el propio sistema educativo y de protección social, local y global, y transformar la realidad. Aprovechémoslo habilitando la corresponsabilidad, la representatividad y permitiendo la participación de todas y todos en esta experiencia transformadora y educativa de por sí. 

viernes, 3 de julio de 2020

Hijos de la Chancla


Chema Burgaleta. Educador social especialista en adolescencia y juventud.

Mucho antes de que supiéramos qué es un dron, en casa ya reci­bíamos ataques aéreos selecti­vos cuando nos encontrábamos realizando fechorías. O al menos fechorías desde el punto de vista del establishment, que no siempre coincidía con nuestro criterio sobre la dicotomía bueno-malo.

Ese ingenio de ataques por sorpre­sa, solía adoptar la forma de chancla en su prototipo más eficaz. Reunía todas las características deseables para un arma precisa. Ligereza, flexi­bilidad, y aerodinamismo. Tan apta era, que mucho antes de que Ro­ger Federer se consagrara como el maestro de la bola liftada, mi madre era capaz de conseguir que la chan­cla doblara las esquinas del pasillo o esquivara muebles para alcanzar el objetivo que huía escurridizo y que ingenuamente se daba por protegi­do al no tener contacto visual con la responsable del disparo.

Somos Hijos de La Chancla. No solo mis hermanos y yo. Hablo de mi generación, que se ha hecho vie­juna y ahora se embute en el traje de luces para torear en sus propias plazas y enfrentarse a sus propios retos educativos.

Somos Hijos de La Chancla, no por­que nuestros progenitores estuvie­sen posicionados en el paradigma del Condicionamiento Operante de Skinner de forma premedita­da. De hecho, dudo que en el caso de mis padres supiesen quién era este señor y de qué iba su movida. Somos herederos de un método de crianza ancestral. Puede que incluso atenuado por traumas cul­tivados en el corazón de nuestros padres cuando ellos eran infantes y fueron adiestrados en los tiem­pos del Paquito Pantanos, donde la vara de rosal o el borrador volador de fieltro y taco de madera, eran el pan nuestro de cada día.

Aquí estamos. Los Hijos e Hijas de La Chancla. La cosa no ha salido del todo mal. Al menos eso dice mi ma­dre que -a toro pasado- cree que los frutos del método son de una cali­dad aceptable, a tenor de los resul­tados. No obstante está dispuesta a afrontar los gastos de un psicólogo si lo dictamina un juez. Yo no seré quien la contradiga. Jamás se con­tradice a mi madre (es uno de los aprendizajes del método).

Pasaron los años y la rueda de la fortuna que es vivir, me ha hecho educador. Con ese destino he podi­do conocer a Skinner. Su método y sus técnicas asociadas. Ponerlas en práctica y conocer sus potencialida­des y sus limitaciones.

Conocer esa mecánica me ha dado la posibilidad de cuestionar lo que viví, comprender el “cómo” y el “por qué” de sus efectos sobre mí, y re­plantear mi propio método. Tomar conciencia de lo incrustado que está en mi ADN pedagógico esa forma de hacer, junto con otros tantos a los que fui expuesto. Tomar conciencia es esencial para deconstruir aquello que fue construido, y remozarlo con nuevas aportaciones de otros mun­dos educativos que ahora se abren ante mí.

El “chanclazo” es una técnica poco adecuada que podríamos enclavar en el grupo de Castigo. Este gru­po de técnicas pretende provocar consecuencias desagradables (o retirar algunas agradables) cuando aparecen conductas no deseadas en los chavales. Básicamente, lo que la teoría dice es que si provocamos estas consecuencias poco gratas, en el futuro, durante situaciones simila­res los chavales no volverán a com­portarse de la misma manera, para evitar tener que enfrentarse a las consecuencias. Por desgracia, aquí hablamos de tantas y tantas cosas que puede que hayamos vivido en nuestra educación y que quizás es­temos repitiendo ahora como edu­cadores. Broncas, cates, amenazas, gritos, desprecios, desafecto, humi­llaciones, tareas tediosas, arrestos domiciliarios…

Es muy probable que la mayoría de padres y madres no puedan evitar castigar, porque el castigo es una de las herramientas que, de ma­nera más o menos consciente, arti­culamos en la práctica educadora. Pero como todo en la vida, el cas­tigo puede funcionar bien o mal, o provocar más daños que beneficios en función del nivel de conocimien­to de los entresijos de la técnica y nuestra habilidad para hacer las co­sas de la mejor manera posible en cada momento.

En cualquier caso, el primer paso para mejorar como educadores pasa por tomar conciencia de nues­tra práctica. Educar de forma cons­ciente como antesala del cambio. Un cambio a mejor, en el que po­damos desterrar poco a poco aque­llas formas de hacer con las que no queremos seguir relacionándonos, o mantenerlas pero optimizando su eficacia y proporcionando su uso en relación a otros modos de educar. Porque aunque a los Hijos e Hijas de la Chancla nos parezca increíble, ha­berlos los hay.

Web Recomendada

UNIVERSIDAD DE PADRES universidaddepadres.es

Lectura recomendada
PADRES CONSCIENTES: EDUCAR PARA CRECER
Shefali Tsabary

Cambiando por completo la idea tra­dicional de crianza, Shefali Tsabary, aleja el epicentro de la clásica rela­ción padres-hijos basada en que los primeros «lo saben todo» y lo lleva a una relación mutua en la que padres y madres también aprenden de sus hijas e hijos.
Este innovador estilo parental reco­noce la capacidad de los hijos para provocar una profunda búsqueda interior, lo que origina una transfor­mación en los padres: en vez de ser simples receptores del legado psico­lógico y espiritual de sus progenito­res, los hijos obran como «facilitado­res» de su desarrollo.