viernes, 5 de junio de 2020

¿Eres inmigracionalista y no lo sabes?

Yanitza Torres G. Periodista. Proyecto Inmigracionalismo. Rioja Acoge.


Las palabras inmigración y sensacionalismo por separado se entienden, pero el “inmigracionalismo” ¿de qué va? ¿acaso yo soy ‘inmigracionalista’?

El “inmigracionalismo”, es decir, el sensacionalismo en las noticias sobre cuestiones migratorias, es un concepto difundido por Red Acoge y que en Rioja Acoge hemos visto necesario añadir a nuestro vocabulario, ya que la realidad mostrada acerca de este tema en los medios no corresponde con lo que, como organización, entendemos y observamos en la sociedad.

Los medios de comunicación nos informan sobre los acontecimientos, nos acercan las realidades, sientan las bases del imaginario social y de cómo percibimos a otros colectivos. Su responsabilidad es innegable. Por ello, con el proyecto Inmigracionalismo, buscamos establecer un diálogo constructivo con periodistas y público general, con el fin de generar un pensamiento crítico ante la información y analizar la distorsión que desde los medios se da sobre las personas migrantes.

Actualmente estamos trabajando en el octavo estudio de medios: “Inmigracionalismo. Avanzando en el discurso positivo”. En total, somos nueve equipos de trabajo distribuidos en distintas zonas del país: Córdoba, Burgos, La Rioja, Madrid, Murcia, Salamanca, Valencia, Valladolid y Vigo. Específicamente en Logroño, desde el área de comunicación de Rioja Acoge, estamos participando en esta nueva etapa de seguimiento a las noticias.

Tras estos años de proyecto, recopilamos una serie de aspectos a mejorar y errores comunes entre los que destacan: el abuso de fuentes solamente oficiales, la criminalización de los menores no acompañados, la doble discriminación que se ven obligadas a sufrir las mujeres migrantes, la escaza presencia de historias de personas refugiadas, las críticas al discurso de odio de otros países, pero no al nuestro propio… En general, todas aquellas ideas que impulsan una imagen sensacionalista, simplificada, estereotipada y que genera una serie de prejuicios.

Mientras se erigen líderes políticos internacionales con ideologías claramente xenófobas, nos preocupa que calen en la opinión pública tales ideas simplistas. Un pensamiento que debe sustituirse por un discurso que genere una mayor cohesión social y que ayude a comprender que la diversidad es parte de nuestra riqueza como sociedad. Que la migración es parte de nuestra naturaleza humana. Entender que todas las personas tenemos derecho a buscar una vida mejor. Nuestro argumento no es disfrazar la realidad o caer en ser proteccionistas, sino de promover un tratamiento honesto para que todas las personas nos veamos representadas correctamente.

Como ciudadanía debemos estar alerta y no permitir que la xenofobia gane más terreno, evitando ser indiferentes ante el inmigracionalismo. Porque hoy todos conocemos una historia de migración o somos parte de ella.

En el proyecto, además de recopilar artículos mejorables, también resaltamos una categoría de noticias “libre de inmigracionalismo”, que subraya el buen trabajo sobre migración, con el fin de tener referencias que correspondan con un tratamiento más ético y justo. Todas las personas -ya sea que trabajen generando noticias o sean quienes las lean- podemos construir unos medios de comunicación libres de inmigracionalismo.

A final de año presentaremos el nuevo estudio que estamos realizando. Mientras tanto, se puede conocer más sobre el proyecto en el blog de nuestra asociación (riojaacoge.blogspot.com), en la página web www.inmigracionalismo.es y consultar los manuales de buenas prácticas, dos guías breves sobre comunicación y migración.

Aún queda camino para conseguir una sociedad integrada y respetuosa con la diversidad y para ello, el papel de los medios de comunicación y de una población vigilante y participativa es fundamental.


viernes, 8 de mayo de 2020

Sabemos construir tiempos mejores

Ángeles Roa. Coach, formadora, consultora.

Por más que nos lo repitamos no es posible volver a la rutina anterior.

Este período 2020 cierra un ciclo, algo se ha movido afuera que nos conduce a una transformación interna para crearnos un bienestar distinto, y es nuestra responsabilidad el construir un futuro diferente al que nos están augurando, si así lo decidimos.

La actitud que cada uno elijamos adoptar contribuirá a crear nuestra vida personal y la del resto, porque nunca somos ajenos a lo que tenemos.

La pandemia nos obliga a parar nuestra rutina y hacer un retiro en nuestros hogares, a “habitarnos” y revaluar cuestiones que con el ritmo que llevábamos no podíamos afrontar, a valorar que estamos vivos, revisar qué nos importa y descubrir qué es lo que necesitamos de verdad para ser felices.

Y aunque muchos todavía no puedan percibir con claridad el cambio, ni se lo crean, lo vivido dentro y fuera de nosotros nos impulsa a desplegar un nuevo yo capaz de estar a la altura de un nuevo orden personal y social.

Hemos pasado y nos quedan situaciones que nos llevan al límite para darnos cuenta de que lo que nos hace libres no es el poder salir o no a la calle, si no las limitaciones y los condicionamientos que cada uno de nosotros tenemos por nuestra forma de pensar y de vivir.

El propio gesto de lavarnos las manos para evitar los contagios nos indica que estamos en un proceso de limpieza, de ver lo que nos sirve y lo que no y de soltar cargas en esta etapa que hemos iniciado ya.

No parece viable afrontar lo nuevo con viejas formas y estructuras de pensar, toca construir nuestra individualidad dentro del colectivo, integrar en nuestras almas los momentos de unión y aplauso y evitar que se conviertan en imágenes para el recuerdo.

Y en este nuevo orden que estamos aprendiendo a respirar, la gestión emocional va a ser clave para superar el miedo, la tristeza, la rabia y la angustia vividas y que vendrán, y para entregarnos más fácilmente a hacer los cambios y ajustes que cada uno de nosotros necesite para hallar su propio equilibrio y el de todos.

El reto está en abrirse a encontrar soluciones distintas a problemas viejos que los humanos solemos arrastrar en lo nuevo, y en tomar la fuerza de saber que nuestra historia nos demuestra que nos las sabemos arreglar muy bien para construir tiempos mejores aún teniendo temas importantes como la economía, la salud, el trabajo y el trauma encima de la mesa.

Este camino que emprendemos requiere cuidarse, poner el foco en lo bueno que tenemos y somos y en lo que queremos ver crecer, adoptar un discurso interno y externo positivo y de posibilidad, de sabernos capaces de resurgir de las circunstancias, de entrar en contacto con eso que cada uno tiene de excepcional y redescubrirlo, conectar con esas situaciones de crisis que superamos y rescatar nuestra fuerza, escuchar nuestra sabiduría interna, alimentar la esperanza y no la decepción, mostrarnos vulnerables, pedir ayuda profesional y a nuestro entorno, cultivar solidaridad, no “anclarnos” en el dolor y el malestar que podamos estar viviendo y encontrar permanentemente formas en las que sentirnos útiles para nosotros y para los demás.

Puede que nuestras calles sigan siendo las mismas, pero nuestros caminos no, y aunque algunos todavía no puedan verlo, como decía Gandhi, somos nosotros los que marcamos la dirección de los cambios que queremos ver en el mundo.

¿Qué es lo que quierever tú?

viernes, 3 de abril de 2020

Psicología durante el confinamiento



Víctor García Lorente. Psicólogo clínico. Educador en Medidas Judiciales de Fundación Pioneros.

Prácticamente nadie desconoce las recomendaciones oficiales del Gobierno y profesionales para el confinamiento reflejadas en páginas web, noticias en televisión, mensajes virales, etc. Son muy similares y acertadas en los puntos que describen: seguir las recomendaciones oficiales de medidas de prevención, mantener rutinas diarias (de sueño, comidas, deporte, ocio, higiene…), contactar con familiares y amistades, evitar la sobre información (centrarse solo en noticias oficiales y contrastadas científicamente), etc.

En este artículo voy a centrar el foco en la parte más relacional y convivencial de la cuarentena con hijos e hijas y con la pareja.

La máxima intensidad interaccionalmente hablando es la que introduce a hijos e hijas en la ecuación. Nos encontramos que la atención que padres y madres les dedican es inversamente proporcional a su edad, es decir, cuanta menos edad tienen más atención y cuanto más mayores, menos. Todo esto es normal por la disminución de necesidades básicas parentales al aumentar la edad. No obstante voy a apuntar,  partiendo de las diferentes etapas, aspectos que son más fácilmente descuidables:

En la etapa infantil, hay que intentar facilitar algunos momentos de auto-juego, es decir, fomentar que comiencen a entretenerse solos para comenzar así a trabajar su autonomía y para facilitar el descanso de madres y padres. Esto no quita el que haya que acompañarles la gran parte del día tanto en tareas formativas como lúdicas.

En la etapa de primaria, además del auto-juego también hay que introducir algo de autonomía en sus tareas formativas y fomento de algunas tareas domésticas. Esto no quita que haya que invertir un tiempo importante en supervisar sus tareas formativas y compartir tiempo de ocio.

En jóvenes de secundaria todo lo contrario, es decir, tienden a aislarse más, por lo tanto, es importante fomentar momentos de conversación sobre sus intereses y preocupaciones, además de compartir algunos momentos de ocio. También, destacar la importancia de la adecuada resolución de conflictos ya que el factor de marcharse de la situación de conflicto y airearse para relajar la situación se elimina. Por ello, se sugiere en la medida de lo posible, cortar la discusión y separarse físicamente en el momento en el que se comience a aumentar el tono de voz (en la medida de lo posible ya que no se puede salir del domicilio) siempre emplazándola a otro momento más tranquilo, es decir, no eliminándola si no aplazándola.

En cuanto a la interacción entre parejas, destacar que, a causa de la cuarentena, se va a producir un contacto convivencial muy superior al habitual. Esto tiene, evidentemente, ventajas e inconvenientes. Las ventajas son relativas al aumento de la comunicación (más conversaciones y de más temas), aumento del contacto (afectivo y sexual), aumento de actividades en común y reparto de tareas domésticas (esto también es fuente de conflictos en algunos casos). Los inconvenientes suelen venir derivados por el exceso o el fracaso en la negociación de algunos de los aspectos anteriores, por el exceso de expectativas sobre la pareja o por trastornos derivados del aislamiento. Para evitar o disminuir dichos inconvenientes, se sugiere: mantener espacios individuales a diario (lectura, meditación, juego…), hacer planes por consenso, conseguir ceder en algunas ideas o intenciones , nombrar también las cosas que no nos están gustando de nuestra pareja, repartir los tiempos de intervención durante las discusiones y, como dijo el psicólogo Javier Urra hace unos días: “no olvidar decir las palabras clave: te quiero y perdona” a las que yo añado: “creo que lo has hecho muy bien” y “qué suerte tengo de vivir esta cuarentena a tu lado”.

Si bien los sentimientos de agobio, frustración, tristeza y miedo son habituales, por mi experiencia, psicólogos y psicólogas por medio de la terapia online estamos siendo una herramienta útil a la que recurrir.

viernes, 6 de marzo de 2020

¿Otra escuela es posible?

Luis Miguel Uruñuela, pedagogo, director asociación Berriztu

En primer lugar, quisiera hablar de una cuestión que puede resultar complicada y tendenciosa. Tiene que ver con la comunicación humana, como es el uso de algunos términos/ conceptos cuando nos referimos a una realidad concreta. ¿Cómo referirnos a un tipo específico de alumnado que es “usuario” de los llamados programas complementarios de escolarización (la denominación varía según las comunidades autónomas). En primer lugar se les engloba dentro de “Atención a la diversidad”. Unas personas son diversas –para las que se crean programas- y otras no parecen diversas pues no se crean programas para ellas. Según el Diccionario de la lengua española (RAE) diversidad significa variedad, desemejanza, diferencia. Es decir, programas para atender a personas que no son semejantes, que son diferentes. Por cierto, el antónimo de diversidad es homogeneidad. Pero para una escuela que pretenda ser inclusiva o todo el alumnado presenta variedad, diferencia o nadie. ¿Es una cuestión de términos sin más, una mera e inocente manera de hablar o con esos términos se están metiendo “cargas de profundidad”?

Dentro del alumnado que se suele calificar como diverso está un sector categorizado con “graves problemas de conducta”. En general este es un gran baúl en el que se mete a una serie de alumnos y alumnas, las cuales, por decirlo de una manera suave “no caben” en la homogeneidad. Después de varias oportunidades (se suelen llamar adaptaciones curriculares), por ser diversos, es decir, no homogéneos, se les incluye en el tipo de programas conocidos como “complementarios” y salen de la escuela, eso si, con la intención de que vuelvan a ella una vez sean capaces de entrar en el grupo homogéneo. Según nuestra experiencia, en más de 5 años implementando estos programas con este tipo de alumnado, ninguno/a ha vuelto a la escuela ni ha deseado hacerlo. Es más, para la mayoría, el peor castigo que podemos utilizar cuando realizan alguna conducta grave, es que vuelvan unos días a la escuela/ instituto.

Pero ¿es posible mirar la cuestión desde otra perspectiva? Normalmente se utiliza la perspectiva unidireccional de la escuela hacia estas personas. Pero ¿sabemos con qué gafas miran ellos y ellas a la escuela? Es decir, el otro punto de vista.

Además, ¿qué pasa cuando se les da la voz a las personas que son metidas en ese colectivo? Decidimos dar al grupo de complementaria con una serie de preguntas sencillas y respuestas abiertas, es decir, las contestaciones las daban ellos, no estaban dadas a modo de test. Y esto es lo que nos contestaron:

¿Cómo te comportabas en el instituto?
Mal= 8
Bien=1
Bien y mal=1
Depende de cómo me trataran=1
¿Cómo te trataban los profesores?
Mal= 6
Algunos mal=4
Bien= 2

¿Diferencia entre este año y el anterior?
Estoy mejor=5
Sirvo para algo=1
Me tratan mejor= 1
Me siento ayudado=1
Los profesores y el ambiente en clase= 1
El comportamiento y las notas=1

¿Cómo es tu relación con los profesores este año?
Perfecta= 1
Muy buena= 7
Buena= 4

No se trata de una encuesta formal-académica-científica. El objetivo era dar voz. Esa voz se repite a lo largo de los años, nadie vuelve, tal y como en teoría se espera de estos programas. Nos podemos preguntar, ¿qué pasa cuando hay personas que rechazan a la escuela y la escuela les rechaza a ellas? Es decir, en mutuo rechazo.

No tenemos soluciones a estas preguntas que formulamos en este artículo, tan solo intentos balbucientes. Se suele decir que la escuela es reflejo de la sociedad en la que está insertada, entonces nos podemos preguntar si ¿otra sociedad es posible?

viernes, 7 de febrero de 2020

Lo que los índices educativos esconden (y muestran)


Roberto García Montero. Maestro y Doctor en Educación. Coordinador del área de Formación de Peñascal Kooperatiba.

Nuestro sistema educativo tiene un mal estructural. Queda demostrado en las cifras de jóvenes que curso tras curso son “centrifugados” por el sistema ordinario sin alcanzar los objetivos de la enseñanza obligatoria. El sistema está concebido para atender al conjunto de la población joven. Sin embargo, sus resultados no son eficientes, ya que su finalidad es proveer al conjunto de la ciudadanía de una formación de carácter básico que garantice un funcionamiento social integrado y normalizado. Un sistema que atiende a TODA la población y tiene unas cifras de fracaso académico como las que existen en nuestro país, no está respondiendo de modo eficiente a las situaciones que presentan todos y cada uno de los jóvenes a que debe atender. Desde que el sistema es general y obligatorio, y tras pasar por sucesivas reformas establecidas (LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE y las que apuntan por venir) no se ha alcanzado la adaptación necesaria como para transformarse en un sistema inclusivo que responda a las diversas situaciones, ritmos y circunstancias de todos y cada uno de los jóvenes que entran en él.
Lo llamativo del caso es que nunca hemos sabido con precisión de cuántos jóvenes estamos hablando cuando nos referimos a este fenómeno. En las últimas décadas se han utilizado distintos índices para cuantificar el fenómeno, pero ninguno responde directamente a la pregunta que casi todos nos hacemos ¿cuántos jóvenes salen cada curso del sistema educativo ordinario obligatorio sin haber alcanzado los objetivos propuestos en él?
La tasa de fracaso escolar es el indicador más antiguo. Mostraba a la población que no alcanza el título de enseñanza básica. Su problema es que ofrecía un porcentaje sobre el total de alumnado matriculado en el último curso y se “olvidaba” de todo el alumnado que no conseguía alcanzar ese último curso y se quedaba por el camino. Este índice ha dejado de publicarse en los últimos años, siendo sustituido por otros.
La tasa bruta de graduación en ESO se utiliza desde hace algunos años por parte de la Administración Pública. Muestra “la relación entre el alumnado que termina con éxito esta etapa educativa, independientemente de su edad, y el total de la población de 15 años (último curso de escolarización obligatoria)”. Es un índice que ofrece un cálculo aproximado del éxito académico sobre lo que debiera ser, si el itinerario escolar obligatorio finalizase en plazo. Sus déficits son que no refleja datos reales de referencia, ya que todo aquel alumnado que supera esa edad no está incluido en la tasa y, además, entre los que obtienen la titulación hay alumnado que supera dicha edad. La última cifra oficial es 75,6% en España, siendo en La Rioja 69,2%. Con estas cifras de referencia puede afirmarse que el último año 99.401 jóvenes no obtuvieron la titulación de ESO, sabiendo que esta cifra es una estimación del fenómeno.

La tasa de Abandono educativo temprano muestra el porcentaje de personas de 18 a 24 años que tienen un nivel máximo de estudios de secundaria primera etapa y no siguen ningún tipo de educación o formación. Este es un índice de referencia en la Unión Europea por lo que se utiliza una nivelación internacional (CINE) para poder comparar datos entre los países de la UE. Las Administraciones públicas en España (Ministerio y Consejería Autonómicas) contribuyen al equívoco sobre cuál es ese nivel al generar cierta confusión sobre el umbral frontera utilizado para determinar la tasa, dándose referentes distintos según el texto donde se recoja el índice. Según los estándares internacionales en que se sitúan los distintos niveles del sistema español actualmente, el alumno o alumna que obtiene una titulación académica superior al Graduado en ESO (FP Básica, FP Grado Medio, FP Grado Superior o Bachillerato) no se contabilizaría en esta tasa. Este índice es un dato que toma a una población que abarca un rango que abarca 7 años de edad y que no permite mostrar cada año cuánto alumnado abandona el sistema ordinario cada curso sin éxito. El último dato público la sitúa en 17,9% en el promedio estatal. Está aún muy lejos del reto planteado por la Comisión Europea para el 2020 (10%). En La Rioja la tasa es del 17,1%.
Hoy en día se entiende que contamos con las herramientas necesarias para tener un dato exacto sobre este fenómeno y, a pesar de ello, los datos públicos no permiten conocer el alcance de esta realidad. Quizá nunca ha interesado realmente cuantificarlo, por las connotaciones que tendría su magnitud y lo que supondría un abordaje serio de esta problemática, pero convendría que las cifras que se manejan fueran más fiables y precisas.

jueves, 9 de enero de 2020

“Es tu turno”, el rap sobre la Agenda 2030 creado por Tardes de Garaje


Luz Herrero Casado. Pedagoga, educadora social. Responsable pedagógica de Asociación Garaje.

Tardes de Garaje es un proyecto educativo-musical de Asociación Garaje, que conecta a adolescentes y jóvenes entre 14 y 21 años con profesionales de la pedagogía y de la música urbana, fomentando que las sinergias que de estos encuen­tros surgen generen innovación educativa y artística, reforzando a su vez el mensaje de justicia social que persigue la entidad.

Este proyecto, que se inscribe den­tro de los proyectos denominados de “artivismo”, permite generar, comunicar y divulgar mensajes va­liosos tanto para la formación pro­fesional como para la formación cultural y personal de sus partici­pantes, aprendiendo cómo aprove­char el background cultural como herramienta de participación so­cial. Además, Tardes de Garaje se constituye como un espacio para que las y los jóvenes mejoren sus capacidades de expresión, apren­dizaje y socialización a través de la música urbana, conviviendo en un lugar de apoyo y acompañamiento para la mejora de su realidad per­sonal y social. Tardes de Garaje ha sido seleccionado como ejemplo de buena práctica por la Cátedra de Refugiados y el Instituto Univer­sitario de Estudios sobre Migracio­nes de la Universidad de Comillas, y ha sido difundido a través de va­rios medios de comunicación.

Dentro del marco de dicho proyec­to, Red de ONGD de Madrid y Aso­ciación Garaje organizan, de marzo a junio de 2019, la iniciativa “Es tu turno: Rap por el desarrollo sosteni­ble”, enmarcada dentro del progra­ma “Construyendo Barrios 2030”, que trabaja los Objetivos de Desa­rrollo Sostenible desde lo local. La experiencia consiste en un taller de rap y sensibilización sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Como resultado final se publica el videoclip “Es tu turno”, elaborado y protagonizado por las y los partici­pantes del proyecto. Sus objetivos son comunicar de manera accesi­ble entre adolescentes y jóvenes la Agenda 2030 y multiplicar la efec­tividad de la sensibilización social juvenil en materia de ODS.

Las sesiones del taller, impartidas todos los viernes lectivos de mar­zo a junio de 2019, constaron de una primera parte de detección de ideas previas, con el fin de que los y las participantes disfrutaran de un proceso educativo significativo. De manera específica, se acercaron teóricamente aquellos contenidos más relevantes dentro del ámbi­to propuesto de estudio (Agenda 2030 y Objetivos de Desarrollo Sostenible), siempre adaptados a la etapa evolutiva de las y los partici­pantes. Se ejemplifica lo expuesto y reserva un espacio para el ejercicio práctico grupal y/o individual. Ade­más de mostrar experiencias ejem­plo de buenas prácticas, se realizan sesiones en espacios públicos de interés (exposiciones fotográficas, ponencias, muestras, etc.).

A continuación, cada participante estudia y analiza de manera autó­noma dos Objetivos de Desarrollo Sostenible, que explica, con sus propias palabras, al resto del gru­po. Una vez analizados los 17 ODS, el grupo construye de manera ho­rizontal un tema musical de rap en el que se trasmitan a otras y otros jóvenes y adolescentes tanto los ODS de manera concreta, como el espíritu de la Agenda 2030 en su conjunto. Esta canción se graba y produce con calidad profesional en el estudio musical de Asociación Garaje (Madrid).

Su resultado final, el videoclip “Es tu turno”, difunde la Agenda 2030 entre públicos que no están en contacto con instrumentos de la política internacional para el de­sarrollo sostenible. “Es tu turno” se comparte a través de YouTube y otras redes sociales, además de interpretarse en directo en even­tos públicos de interés para la adolescencia y la juventud: Acto final #MadridDaLaNota, Fiestas de Distrito Retiro, Escuela Pública de Animación de la Comunidad de Madrid, Festival Villarock 3.0 en Madrid.

Por todo ello, podemos afirmar que las músicas urbanas en general, y el rap en particular, constituyen una herramienta educativa efec­tiva para dar voz a las nuevas ge­neraciones y difundir su mensaje, así como para difundir la Agenda 2030, porque resulta divertido y motivador para las y los adoles­centes; familiarizarse con sus nor­mas básicas es sencillo, lográndo­se gran progresión a corto plazo; desarrolla la creatividad, amplía la riqueza semántica y mejora la flui­dez verbal; permite expresar sen­timientos y opiniones; eleva la au­toestima y potencia las relaciones con otras personas; sus resultados se difunden con facilidad; y trans­forma el entorno cercano de sus protagonistas.

jueves, 5 de diciembre de 2019

El cambio humano

Isabel Ripa Juliá, bióloga y consultora ambiental.

La primera vez que escuché a Greta Thunberg me trajo a la memoria al niño del cuento de Andersen “El traje nuevo del emperador”. Greta, como el niño del cuento, ponía en voz alta palabras que muchos teníamos en la mente. “Nuestra casa está ardiendo” alerta, y declara su enfado ante las cámaras de las Naciones Unidas por la inacción de los adultos. Millones de jóvenes están de acuerdo con ella, sus estudios les han aportado los conocimientos necesarios para ser conscientes de que su futuro está en juego.

La base científica es abrumadora. Como denuncia Greta, hace ya más de 30 años que se está avisando sobre el calentamiento global y en general sobre el deterioro ambiental y sus consecuencias para las sociedades y las personas que las forman. En 1992 se firmaron el Convenio sobre Cambio Climático “reconociendo que los cambios del clima de la Tierra y sus efectos adversos son una preocupación de toda la humanidad” y el Convenio sobre la Diversidad Biológica por la importancia de esta “para la evolución y para el mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida de la biosfera”.  Pasados más de 25 años, tanto la situación del clima como de la biodiversidad han empeorado dramáticamente y nuestra especie sigue avanzando hacia el precipicio.

El que los seres humanos hayamos sido capaces de desequilibrar el complejo e interconectado sistema climático del que formamos parte indica nuestra gran capacidad de acción que, desde la Revolución Industrial, ha ido modificando el planeta a gran escala. En nuestra “era antropozoica” o “Antropoceno”, la acción humana ha alterado las condiciones geofísicas de nuestra casa común y nos aproximamos a una sexta extinción masiva de especies. Desde la “Gran Aceleración“ iniciada hacia 1950,  la concentración del CO2 de la atmósfera se ha disparado por encima de las 300 ppm, su límite durante miles de años, hasta llegar a niveles por encima de las 400 ppm que siguen aumentando peligrosamente alejándonos de la estabilidad climática del pasado.

Nos enfrentamos a complejos retos socio-ecológicos globales en unas sociedades en las que crece el descontento y la pobreza como lo hace la obesidad y a la vez el hambre.  Hay suficiente conocimiento, suficiente tecnología pero seguimos por la misma senda que nos ha traído hasta el punto en que nos encontramos. Nos hallamos ante un momento en que tenemos que preguntarnos, individualmente y como especie, si es este el camino por dónde queremos seguir, si es esta la herencia que queremos dejar a nuestros hijos.

En el planeta Tierra, nuestro hogar común y compartido, todo y todos estamos interconectados y existen límites que es necesario respetar para mantener la supervivencia de nuestra especie. Necesitamos reconectar con la naturaleza a la que pertenecemos, reconectar con nosotros mismos y con las demás personas. Los retos son tan enormes que se necesita contar con todo el potencial humano, dar voz a pensamientos que no se han tenido en cuenta, potenciar la justicia social en el presente y para las generaciones futuras. 

A nivel global, se han establecido objetivos para alcanzar el desarrollo sostenible, para hacer frente y adaptarnos al cambio climático, que requieren que todas las personas, desde nuestras diferentes responsabilidades, actuemos poniendo el bien común por delante de intereses particulares. Es el momento de que el pensamiento, el sentimiento y la acción humana se alíen con la naturaleza. Las soluciones van apareciendo como pequeños oasis a lo largo de todo el planeta, estableciendo puentes, fomentando el diálogo y el intercambio de ideas a nivel local, en comunidades que van co-creando la transformación socio-ecológica necesaria. Transformación de las ciudades, de la forma de alimentarnos, de vestir, de movernos, de obtener energía para con ello regenerar el clima, restaurar los ecosistemas, proteger y potenciar la biodiversidad y poder seguir beneficiándonos de los servicios que nos aportan a la vez que avanzamos hacia una sociedad más justa.

El futuro es un espacio temporal que no nos pertenece pero que estamos condicionando los adultos de hoy. Creo que es tiempo de escuchar a las personas jóvenes, de aprender de ellas y darles la oportunidad de participar de forma activa en la toma de decisiones para crear un futuro que les permita ser felices en nuestro hermoso planeta azul.