viernes, 6 de marzo de 2020

¿Otra escuela es posible?

Luis Miguel Uruñuela, pedagogo, director asociación Berriztu

En primer lugar, quisiera hablar de una cuestión que puede resultar complicada y tendenciosa. Tiene que ver con la comunicación humana, como es el uso de algunos términos/ conceptos cuando nos referimos a una realidad concreta. ¿Cómo referirnos a un tipo específico de alumnado que es “usuario” de los llamados programas complementarios de escolarización (la denominación varía según las comunidades autónomas). En primer lugar se les engloba dentro de “Atención a la diversidad”. Unas personas son diversas –para las que se crean programas- y otras no parecen diversas pues no se crean programas para ellas. Según el Diccionario de la lengua española (RAE) diversidad significa variedad, desemejanza, diferencia. Es decir, programas para atender a personas que no son semejantes, que son diferentes. Por cierto, el antónimo de diversidad es homogeneidad. Pero para una escuela que pretenda ser inclusiva o todo el alumnado presenta variedad, diferencia o nadie. ¿Es una cuestión de términos sin más, una mera e inocente manera de hablar o con esos términos se están metiendo “cargas de profundidad”?

Dentro del alumnado que se suele calificar como diverso está un sector categorizado con “graves problemas de conducta”. En general este es un gran baúl en el que se mete a una serie de alumnos y alumnas, las cuales, por decirlo de una manera suave “no caben” en la homogeneidad. Después de varias oportunidades (se suelen llamar adaptaciones curriculares), por ser diversos, es decir, no homogéneos, se les incluye en el tipo de programas conocidos como “complementarios” y salen de la escuela, eso si, con la intención de que vuelvan a ella una vez sean capaces de entrar en el grupo homogéneo. Según nuestra experiencia, en más de 5 años implementando estos programas con este tipo de alumnado, ninguno/a ha vuelto a la escuela ni ha deseado hacerlo. Es más, para la mayoría, el peor castigo que podemos utilizar cuando realizan alguna conducta grave, es que vuelvan unos días a la escuela/ instituto.

Pero ¿es posible mirar la cuestión desde otra perspectiva? Normalmente se utiliza la perspectiva unidireccional de la escuela hacia estas personas. Pero ¿sabemos con qué gafas miran ellos y ellas a la escuela? Es decir, el otro punto de vista.

Además, ¿qué pasa cuando se les da la voz a las personas que son metidas en ese colectivo? Decidimos dar al grupo de complementaria con una serie de preguntas sencillas y respuestas abiertas, es decir, las contestaciones las daban ellos, no estaban dadas a modo de test. Y esto es lo que nos contestaron:

¿Cómo te comportabas en el instituto?
Mal= 8
Bien=1
Bien y mal=1
Depende de cómo me trataran=1
¿Cómo te trataban los profesores?
Mal= 6
Algunos mal=4
Bien= 2

¿Diferencia entre este año y el anterior?
Estoy mejor=5
Sirvo para algo=1
Me tratan mejor= 1
Me siento ayudado=1
Los profesores y el ambiente en clase= 1
El comportamiento y las notas=1

¿Cómo es tu relación con los profesores este año?
Perfecta= 1
Muy buena= 7
Buena= 4

No se trata de una encuesta formal-académica-científica. El objetivo era dar voz. Esa voz se repite a lo largo de los años, nadie vuelve, tal y como en teoría se espera de estos programas. Nos podemos preguntar, ¿qué pasa cuando hay personas que rechazan a la escuela y la escuela les rechaza a ellas? Es decir, en mutuo rechazo.

No tenemos soluciones a estas preguntas que formulamos en este artículo, tan solo intentos balbucientes. Se suele decir que la escuela es reflejo de la sociedad en la que está insertada, entonces nos podemos preguntar si ¿otra sociedad es posible?

viernes, 7 de febrero de 2020

Lo que los índices educativos esconden (y muestran)


Roberto García Montero. Maestro y Doctor en Educación. Coordinador del área de Formación de Peñascal Kooperatiba.

Nuestro sistema educativo tiene un mal estructural. Queda demostrado en las cifras de jóvenes que curso tras curso son “centrifugados” por el sistema ordinario sin alcanzar los objetivos de la enseñanza obligatoria. El sistema está concebido para atender al conjunto de la población joven. Sin embargo, sus resultados no son eficientes, ya que su finalidad es proveer al conjunto de la ciudadanía de una formación de carácter básico que garantice un funcionamiento social integrado y normalizado. Un sistema que atiende a TODA la población y tiene unas cifras de fracaso académico como las que existen en nuestro país, no está respondiendo de modo eficiente a las situaciones que presentan todos y cada uno de los jóvenes a que debe atender. Desde que el sistema es general y obligatorio, y tras pasar por sucesivas reformas establecidas (LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE y las que apuntan por venir) no se ha alcanzado la adaptación necesaria como para transformarse en un sistema inclusivo que responda a las diversas situaciones, ritmos y circunstancias de todos y cada uno de los jóvenes que entran en él.
Lo llamativo del caso es que nunca hemos sabido con precisión de cuántos jóvenes estamos hablando cuando nos referimos a este fenómeno. En las últimas décadas se han utilizado distintos índices para cuantificar el fenómeno, pero ninguno responde directamente a la pregunta que casi todos nos hacemos ¿cuántos jóvenes salen cada curso del sistema educativo ordinario obligatorio sin haber alcanzado los objetivos propuestos en él?
La tasa de fracaso escolar es el indicador más antiguo. Mostraba a la población que no alcanza el título de enseñanza básica. Su problema es que ofrecía un porcentaje sobre el total de alumnado matriculado en el último curso y se “olvidaba” de todo el alumnado que no conseguía alcanzar ese último curso y se quedaba por el camino. Este índice ha dejado de publicarse en los últimos años, siendo sustituido por otros.
La tasa bruta de graduación en ESO se utiliza desde hace algunos años por parte de la Administración Pública. Muestra “la relación entre el alumnado que termina con éxito esta etapa educativa, independientemente de su edad, y el total de la población de 15 años (último curso de escolarización obligatoria)”. Es un índice que ofrece un cálculo aproximado del éxito académico sobre lo que debiera ser, si el itinerario escolar obligatorio finalizase en plazo. Sus déficits son que no refleja datos reales de referencia, ya que todo aquel alumnado que supera esa edad no está incluido en la tasa y, además, entre los que obtienen la titulación hay alumnado que supera dicha edad. La última cifra oficial es 75,6% en España, siendo en La Rioja 69,2%. Con estas cifras de referencia puede afirmarse que el último año 99.401 jóvenes no obtuvieron la titulación de ESO, sabiendo que esta cifra es una estimación del fenómeno.

La tasa de Abandono educativo temprano muestra el porcentaje de personas de 18 a 24 años que tienen un nivel máximo de estudios de secundaria primera etapa y no siguen ningún tipo de educación o formación. Este es un índice de referencia en la Unión Europea por lo que se utiliza una nivelación internacional (CINE) para poder comparar datos entre los países de la UE. Las Administraciones públicas en España (Ministerio y Consejería Autonómicas) contribuyen al equívoco sobre cuál es ese nivel al generar cierta confusión sobre el umbral frontera utilizado para determinar la tasa, dándose referentes distintos según el texto donde se recoja el índice. Según los estándares internacionales en que se sitúan los distintos niveles del sistema español actualmente, el alumno o alumna que obtiene una titulación académica superior al Graduado en ESO (FP Básica, FP Grado Medio, FP Grado Superior o Bachillerato) no se contabilizaría en esta tasa. Este índice es un dato que toma a una población que abarca un rango que abarca 7 años de edad y que no permite mostrar cada año cuánto alumnado abandona el sistema ordinario cada curso sin éxito. El último dato público la sitúa en 17,9% en el promedio estatal. Está aún muy lejos del reto planteado por la Comisión Europea para el 2020 (10%). En La Rioja la tasa es del 17,1%.
Hoy en día se entiende que contamos con las herramientas necesarias para tener un dato exacto sobre este fenómeno y, a pesar de ello, los datos públicos no permiten conocer el alcance de esta realidad. Quizá nunca ha interesado realmente cuantificarlo, por las connotaciones que tendría su magnitud y lo que supondría un abordaje serio de esta problemática, pero convendría que las cifras que se manejan fueran más fiables y precisas.

jueves, 9 de enero de 2020

“Es tu turno”, el rap sobre la Agenda 2030 creado por Tardes de Garaje


Luz Herrero Casado. Pedagoga, educadora social. Responsable pedagógica de Asociación Garaje.

Tardes de Garaje es un proyecto educativo-musical de Asociación Garaje, que conecta a adolescentes y jóvenes entre 14 y 21 años con profesionales de la pedagogía y de la música urbana, fomentando que las sinergias que de estos encuen­tros surgen generen innovación educativa y artística, reforzando a su vez el mensaje de justicia social que persigue la entidad.

Este proyecto, que se inscribe den­tro de los proyectos denominados de “artivismo”, permite generar, comunicar y divulgar mensajes va­liosos tanto para la formación pro­fesional como para la formación cultural y personal de sus partici­pantes, aprendiendo cómo aprove­char el background cultural como herramienta de participación so­cial. Además, Tardes de Garaje se constituye como un espacio para que las y los jóvenes mejoren sus capacidades de expresión, apren­dizaje y socialización a través de la música urbana, conviviendo en un lugar de apoyo y acompañamiento para la mejora de su realidad per­sonal y social. Tardes de Garaje ha sido seleccionado como ejemplo de buena práctica por la Cátedra de Refugiados y el Instituto Univer­sitario de Estudios sobre Migracio­nes de la Universidad de Comillas, y ha sido difundido a través de va­rios medios de comunicación.

Dentro del marco de dicho proyec­to, Red de ONGD de Madrid y Aso­ciación Garaje organizan, de marzo a junio de 2019, la iniciativa “Es tu turno: Rap por el desarrollo sosteni­ble”, enmarcada dentro del progra­ma “Construyendo Barrios 2030”, que trabaja los Objetivos de Desa­rrollo Sostenible desde lo local. La experiencia consiste en un taller de rap y sensibilización sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Como resultado final se publica el videoclip “Es tu turno”, elaborado y protagonizado por las y los partici­pantes del proyecto. Sus objetivos son comunicar de manera accesi­ble entre adolescentes y jóvenes la Agenda 2030 y multiplicar la efec­tividad de la sensibilización social juvenil en materia de ODS.

Las sesiones del taller, impartidas todos los viernes lectivos de mar­zo a junio de 2019, constaron de una primera parte de detección de ideas previas, con el fin de que los y las participantes disfrutaran de un proceso educativo significativo. De manera específica, se acercaron teóricamente aquellos contenidos más relevantes dentro del ámbi­to propuesto de estudio (Agenda 2030 y Objetivos de Desarrollo Sostenible), siempre adaptados a la etapa evolutiva de las y los partici­pantes. Se ejemplifica lo expuesto y reserva un espacio para el ejercicio práctico grupal y/o individual. Ade­más de mostrar experiencias ejem­plo de buenas prácticas, se realizan sesiones en espacios públicos de interés (exposiciones fotográficas, ponencias, muestras, etc.).

A continuación, cada participante estudia y analiza de manera autó­noma dos Objetivos de Desarrollo Sostenible, que explica, con sus propias palabras, al resto del gru­po. Una vez analizados los 17 ODS, el grupo construye de manera ho­rizontal un tema musical de rap en el que se trasmitan a otras y otros jóvenes y adolescentes tanto los ODS de manera concreta, como el espíritu de la Agenda 2030 en su conjunto. Esta canción se graba y produce con calidad profesional en el estudio musical de Asociación Garaje (Madrid).

Su resultado final, el videoclip “Es tu turno”, difunde la Agenda 2030 entre públicos que no están en contacto con instrumentos de la política internacional para el de­sarrollo sostenible. “Es tu turno” se comparte a través de YouTube y otras redes sociales, además de interpretarse en directo en even­tos públicos de interés para la adolescencia y la juventud: Acto final #MadridDaLaNota, Fiestas de Distrito Retiro, Escuela Pública de Animación de la Comunidad de Madrid, Festival Villarock 3.0 en Madrid.

Por todo ello, podemos afirmar que las músicas urbanas en general, y el rap en particular, constituyen una herramienta educativa efec­tiva para dar voz a las nuevas ge­neraciones y difundir su mensaje, así como para difundir la Agenda 2030, porque resulta divertido y motivador para las y los adoles­centes; familiarizarse con sus nor­mas básicas es sencillo, lográndo­se gran progresión a corto plazo; desarrolla la creatividad, amplía la riqueza semántica y mejora la flui­dez verbal; permite expresar sen­timientos y opiniones; eleva la au­toestima y potencia las relaciones con otras personas; sus resultados se difunden con facilidad; y trans­forma el entorno cercano de sus protagonistas.

jueves, 5 de diciembre de 2019

El cambio humano

Isabel Ripa Juliá, bióloga y consultora ambiental.

La primera vez que escuché a Greta Thunberg me trajo a la memoria al niño del cuento de Andersen “El traje nuevo del emperador”. Greta, como el niño del cuento, ponía en voz alta palabras que muchos teníamos en la mente. “Nuestra casa está ardiendo” alerta, y declara su enfado ante las cámaras de las Naciones Unidas por la inacción de los adultos. Millones de jóvenes están de acuerdo con ella, sus estudios les han aportado los conocimientos necesarios para ser conscientes de que su futuro está en juego.

La base científica es abrumadora. Como denuncia Greta, hace ya más de 30 años que se está avisando sobre el calentamiento global y en general sobre el deterioro ambiental y sus consecuencias para las sociedades y las personas que las forman. En 1992 se firmaron el Convenio sobre Cambio Climático “reconociendo que los cambios del clima de la Tierra y sus efectos adversos son una preocupación de toda la humanidad” y el Convenio sobre la Diversidad Biológica por la importancia de esta “para la evolución y para el mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida de la biosfera”.  Pasados más de 25 años, tanto la situación del clima como de la biodiversidad han empeorado dramáticamente y nuestra especie sigue avanzando hacia el precipicio.

El que los seres humanos hayamos sido capaces de desequilibrar el complejo e interconectado sistema climático del que formamos parte indica nuestra gran capacidad de acción que, desde la Revolución Industrial, ha ido modificando el planeta a gran escala. En nuestra “era antropozoica” o “Antropoceno”, la acción humana ha alterado las condiciones geofísicas de nuestra casa común y nos aproximamos a una sexta extinción masiva de especies. Desde la “Gran Aceleración“ iniciada hacia 1950,  la concentración del CO2 de la atmósfera se ha disparado por encima de las 300 ppm, su límite durante miles de años, hasta llegar a niveles por encima de las 400 ppm que siguen aumentando peligrosamente alejándonos de la estabilidad climática del pasado.

Nos enfrentamos a complejos retos socio-ecológicos globales en unas sociedades en las que crece el descontento y la pobreza como lo hace la obesidad y a la vez el hambre.  Hay suficiente conocimiento, suficiente tecnología pero seguimos por la misma senda que nos ha traído hasta el punto en que nos encontramos. Nos hallamos ante un momento en que tenemos que preguntarnos, individualmente y como especie, si es este el camino por dónde queremos seguir, si es esta la herencia que queremos dejar a nuestros hijos.

En el planeta Tierra, nuestro hogar común y compartido, todo y todos estamos interconectados y existen límites que es necesario respetar para mantener la supervivencia de nuestra especie. Necesitamos reconectar con la naturaleza a la que pertenecemos, reconectar con nosotros mismos y con las demás personas. Los retos son tan enormes que se necesita contar con todo el potencial humano, dar voz a pensamientos que no se han tenido en cuenta, potenciar la justicia social en el presente y para las generaciones futuras. 

A nivel global, se han establecido objetivos para alcanzar el desarrollo sostenible, para hacer frente y adaptarnos al cambio climático, que requieren que todas las personas, desde nuestras diferentes responsabilidades, actuemos poniendo el bien común por delante de intereses particulares. Es el momento de que el pensamiento, el sentimiento y la acción humana se alíen con la naturaleza. Las soluciones van apareciendo como pequeños oasis a lo largo de todo el planeta, estableciendo puentes, fomentando el diálogo y el intercambio de ideas a nivel local, en comunidades que van co-creando la transformación socio-ecológica necesaria. Transformación de las ciudades, de la forma de alimentarnos, de vestir, de movernos, de obtener energía para con ello regenerar el clima, restaurar los ecosistemas, proteger y potenciar la biodiversidad y poder seguir beneficiándonos de los servicios que nos aportan a la vez que avanzamos hacia una sociedad más justa.

El futuro es un espacio temporal que no nos pertenece pero que estamos condicionando los adultos de hoy. Creo que es tiempo de escuchar a las personas jóvenes, de aprender de ellas y darles la oportunidad de participar de forma activa en la toma de decisiones para crear un futuro que les permita ser felices en nuestro hermoso planeta azul.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Aprender prestando un servicio a la comunidad: el aprendizaje-servicio

Rafael Mendia Gallardo. Responsable de formación de la Fundación ZERBIKAS.

Ninguno de los chicos y chicas de cuarto de ESO, que estaban en aquella clase estudiando los distin­tos aspectos de los “Planos Inclina­dos” se hubieran imaginado que de ahí saldría un compromiso cívico para hacer más accesible su pue­blo y que cambiaría su mirada de las calles, las aceras, los portales, las personas.

El debate de las situaciones de la vida en las que vemos que existen planos inclinados y sus repercusio­nes en la vida práctica de las perso­nas, llevó a analizar la situación de quienes utilizan silla de ruedas o de familias que llevan carrito de bebé.

Una cosa llevó a la otra y del debate se extrajo la invitación a personas en silla de ruedas a compartir sus experiencias en la vida cotidiana en el pueblo. Explicaron su experiencia vital, las dificultades que encontra­ban para llevar una vida como los demás, contaron con pelos y seña­les un itinerario de superación que debían recorrer día a día.

Pero sobre todo les impactó cuando les propusieron ponerse en su lugar, recorrer una calle de su pueblo ana­lizando las dificultades de accesibili­dad con las que se encontraban las personas con movilidad reducida.

Fueron analizando las calles, los comercios, los portales, las plazas. Fueron tomando notas, sacando fotos… Elaboraron un mapa on line de accesibilidad a través de la aplica­ción “OpenStreetMap” y por último elaboraron un informe de accesibi­lidad del pueblo que entregaron en su momento al Ayuntamiento.

Este es el proyecto de Aprendizaje- Servicio “Ciudades Amigables para todas las personas”.

Aprendizaje-Servicio: acercar el aprendizaje a la vida
Esta experiencia es una de los cien­tos de experiencias que estudiantes de todos los niveles educativos de­sarrollan desde la óptica del “Apren­dizaje-Servicio”.

Lo verdaderamente novedoso de esta propuesta es la relación que se establece entre el aprendizaje y el servicio que enriquece a ambos:
El servicio ofrece sentido al aprendi­zaje, lo hace funcional, útil, además de facilitar otros elementos didácti­cos, curriculares y organizativos.

El aprendizaje aumenta la calidad del servicio, dotándole de mayor profundidad favoreciendo la re­flexión sobre lo que se hace y por qué se hace.

¿Qué servicios?
Es muy amplio el abanico de servi­cios transformadores de la realidad que puede realizar nuestro alumna­do. Desde los más pequeños, hasta los más mayores pueden identificar necesidades y posibilidades de me­jora de la realidad que les circunda.

Son muy interesantes aquellos proyectos que promueven la parti­cipación en el barrio o los de sensi­bilización y defensa de los Derechos Humanos o los Objetivos para el De­sarrollo Sostenible (ODS).

También aquellos proyectos de ayuda directa a personas o de apo­yo y acompañamiento a la escolari­zación y refuerzo escolar; proyectos de promoción de estilos de vida sa­ludable o aquellos que pretenden acercar colectivos de diferentes edades con el objetivo de facilitar el intercambio de conocimientos, aprendizajes y habilidades.

Y otros muchos que los chicos y chi­cas son capaces de imaginar y llevar a cabo.

¿Qué aprendizajes?
Partimos de la base de que se trata de “aprendizajes intencionales”, es decir aquellos aprendizajes previs­tos en el desarrollo del proyecto educativo del centro.

Cabe destacar el aprendizaje de los valores como referentes valio­sos para las personas y motores del comportamiento. Engloban ideales, intereses, motivaciones y necesida­des que rigen la conducta y las de­cisiones.

El Aprendizaje-Servicio abre puer­tas y ventanas del centro educativo y permite que la vida del mundo, de las comunidades cercanas y lejanas, se haga presente en el centro para despertar vocaciones ciudadanas, científicas, humanistas, comprome­tidas para transformar el mundo.

viernes, 4 de octubre de 2019

Julián Rezola, el fundador de Pioneros, en Barcelona


Mariano Muñoz. Antiguo educador de Pioneros. Profesor Técnico de Formación Profesional.

Julián Rezola, el fundador de Pio­neros, vivió en Barcelona de 1989 hasta el 2009. Aunque institucio­nalmente no creó Pioneros en esa ciudad, no pudo dejar de ser edu­cador. Era el cerrajero del barrio (Ciutat Vella), profesionalmente re­gentaba un taller de hierro. Como bien lo define uno de los jóvenes de Barcelona:

Julián Rezola era herrero. Aunque no era un herrero convencional. Observaba la pieza de metal, la exa­minaba, la cortaba, la pulía y la mol­deaba hasta encontrar su estructura natural, que podía coincidir o no con los deseos del cliente. En todo caso el resultado de su trabajo siempre era la solución para el problema que le planteaban quienes entraban por la puerta de su taller. También era un hábil cerrajero, era el encargado de abrir las puertas del barrio cuando sus dueños se lo requerían.

Quizás su trabajo no era más que una metáfora de su vida. No solo abría las puertas de sus vecinos sino que un poco abría sus almas. Siem­pre intentaba que entrara la brisa en sus mentes y corazones. Hacía que se les removiera algo por dentro y aun­que solo fuera para sacarlos de lo anodino, él se daba por satisfecho.

Para Julián a las personas se las tenía que abrir, aunque fuera con ganzúas o cinceles, airearlas y so­bretodo despertarlas de su letargo social. Todo esto lo hacía de manera automática e imperceptible. No im­portaba su extracción social, a cada cual su misión. Ya fueras pandillero o el jubilado de la esquina, cada uno debía encargarse del despertar pro­pio y del ajeno“.

Su actividad educativa se realiza­ba principalmente con jóvenes del barrio, CABEZAS RAPADAS. Cha­vales del barrioque encontraban en el taller de Julián un espacio de libertad y de confianza, Julián era el único que les dejaba herra­mientas para arreglar sus bicis y sus motos. Chavales de barrio que no habían salido de sus callejuelas ni de su plaza, que no conocían otros mundos. Con estos chavales reali­zó algunas salidas al monte en los alrededores de Barcelona y a una masía cerca de Figueras.

Pero también se relacionó con un grupo al que llamaba ESTUDIAN­TES (jóvenes de otros barrios con un mayor nivel cultural, que estu­diaban o habían estudiado). Con la excusa de que le enseñasen catalán, se convirtió en su amigo-educador. El taller de Julián era para ellos un lugar de encuentro. Con este grupo institucionalizó la reunión-cena de los viernes para valorar y discutir sobre temas per­sonales y de actualidad.

Por último, también tuvo relación con un grupo de OKUPAS, a los que visitaba en edificios ocupados en la ciudad y en zonas rurales. Con es­tos tenía interminables discusiones políticas.

Julián era a la vez educador, amigo y político, según con qué grupo de jóvenes se relacionaba era más una cosa u otra.

Siguiendo al poeta alemán Bertolt Brecht en su Loa a la duda, Julián ponía en duda los principios de estos jóvenes, les hacía pensar, les exigía pensar y después tomar de­cisiones sobre su trayectoria vital.

Lo más interesante es que conse­guía juntar a los tres grupos, a pesar de sus diferencias y participar con­juntamente en algunas actividades.

Julián no creó Pioneros en Barce­lona, pero sí supo crear alrededor suyo el espíritu “pionero” que ya había creado en otras ciudades como Pamplona o Logroño. No dejó de practicar la codificación y descodificación vital, que diría Paulo Freire, con jóvenes y adultos.

Siguió siendo un referente, duran­te esos años, para pioneros, ex-pioneros y otros educadores que le visitaban en Barcelona, o que él aprovechaba sus vacaciones para contactar con ellos en Pamplona o en Logroño.
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El pasado 25 de agosto falleció nues­tro compañero Mariano Muñoz. Nos dejó escritas estas palabras dedicadas a Julián Rezola para conmemorar el décimo aniversario de su muerte. Des­de este espacio queremos agradecer a Mariano su amistad, su entrega y su colaboración.


viernes, 6 de septiembre de 2019

Jóvenes con mucho potencial en busca de oportunidades de futuro


Eduardo Sanz García. Trabajador social, terapeuta familiar. Director de la Empresa de Inserción Ilundain. Fundación Ilundain.

En España la educación es un de­recho fundamental que supone la base de un modelo social que debería garantizar la igualdad de oportunidades a sus ciudadanos y ciudadanas. Para muchas familias en situación de exclusión social la educación es el único camino que les queda para romper estas dinámicas. La expectativa de man­tener o mejorar el estatus familiar comienza a partir del mayor o me­nor grado de aprovechamiento académico. Sin embargo el aban­dono escolar es ya un fenómeno estructural de nuestro modelo y uno de cada cuatro jóvenes se desvincula en España del sistema educativo. Estas personas habi­tualmente se ven afectadas por di­ferentes dificultades personales y familiares que cristalizan a lo largo de su adolescencia. Problemáticas que no han elegido y que nuestro sistema educativo no es capaz de abordar.

No finalizar la Educación Secun­daria Obligatoria (ESO) supone la pérdida de gran parte de las opor­tunidades laborales y conduce a una suerte de estatus social mar­cado por la precariedad laboral y económica. Será costoso y difícil revertir este problema durante décadas. En muchos casos estas personas iniciarán a su vez dife­rentes dinámicas de exclusión so­cial. Fracaso y abandono escolar son términos que culpabilizan y responsabilizan a estas personas y suponen un estigma con el que tendrán que vivir.

Las últimas investigaciones del Instituto Nacional de Estadística son muy claras al respecto: nues­tro sistema educativo no solo no lucha contra la pobreza y la exclu­sión, sino que la perpetúa. Existe una transmisión intergeneracional de la pobreza. El nivel educativo y económico de las familias con­diciona el nivel educativo al que pueden aspirar sus hijos e hijas.

Esta situación nos debería llevar a una importante reflexión éti­ca como sociedad respecto a la igualdad de oportunidades. Sin embargo nuestro modelo educa­tivo olvida la diversidad y tiende a la excelencia por sistema. Se encuentra en total sintonía con un modelo de sociedad neoliberal que perpetúa la desigualdad de forma estructural.

El sistema educativo actual atien­de a la diversidad con pocos recur­sos, separando a quienes más ne­cesidades tienen y excluyendo lo diferente. Tras la crisis económica se recortaron 10.000 millones de euros en educación que afectaron directamente a apoyos y equi­pos de orientación dirigidos a los alumnos y alumnas con más nece­sidades. Ahora nos toca abordar los efectos de negar el pan y la sal a aquellos que más lo necesitan.

Conviene tratar estos recursos en términos de prevención y ahorro económico: Eurofound monetiza­ba hace ya unos años el coste del fracaso escolar español en térmi­nos de no participación de la eco­nomía y gastos sociales (sanitario, penitenciario…) calculando que la desvinculación formativa supo­ne en España alrededor de 15.700 millones de euros anuales. Cada euro dedicado en educación y prevención revierte multiplicado por 10 a la sociedad.

Incidir en el momento de la juven­tud es clave y genera un punto de inflexión que invierte la tendencia. Abordar estas dificultades a tra­vés de itinerarios de orientación, formación y acompañamiento al empleo permite frenar estas diná­micas de exclusión social. Supone una fórmula de éxito contrastada a través de diferentes proyectos sociales en todo el Estado. A pesar de esto este tipo de recursos no son estables ni están garantizados de forma estructurada en ninguna comunidad. Es necesario conso­lidar estos recursos para ofrecer una respuesta integral, trabajan­do la prevención de necesidades futuras. Con este objetivo mu­chos proyectos sociales de todo el estado se han alineado en una Asociación Nacional denominada “Escuelas de Segunda Oportuni­dad”. Entidades que comparten objetivos comunes, que apuestan por la cohesión social y la igualdad de oportunidades para las per­sonas más vulnerables: jóvenes con mucho potencial en busca de oportunidades de futuro.