jueves, 10 de enero de 2019

Pioneros, respuestas educativas para la transformación social

Pioneros de Pamplona, Logroño y Oviedo de los años 70, 80 y 90.

Es difícil responder a qué es o qué supuso Pioneros para quienes lo vivimos. Tenemos la respuesta en forma de emociones, pasarlas a palabras es complejo.

Desde su inicio Pioneros se ha guiado por un ideario resumido en una frase que, a modo de lema, figuraba en su sello de caucho: PIONEROS, Educación en libertad. Amistad, libertad y lucha.

Este lema se plasmaba en el quehacer educativo cotidiano y consistía en ayudar a jóvenes a crear vínculos más allá del entorno cercano, tender puentes de entendimiento de su realidad, enfrentar las contradicciones, comprometerse con los demás, aceptar al diferente, descubrir que los problemas individuales son colectivos y se puede hacer cosas para cambiarlos. En definitiva, se trataba de crear espacios educativos para favorecer lazos que unen, reflexiones libres y acciones trasformadoras.

También se ha plasmado en el quehacer de Pioneros como organización. Detectar necesidades promoviendo respuestas para dar oportunidades a quienes carecen de ellas, configuran una forma de caminar, de pensar y de actuar en todos los ámbitos: personal, social y profesional que propició poner en marcha recursos educativos en la búsqueda de soluciones para la mejora individual y colectiva.

En los barrios obreros de los años 70 en Pamplona, horadados por la falta de recursos y el avance de las drogas, las chavalas y chavales no encuentran horizontes. Unos jóvenes Pioneros empiezan a organizarse para ofrecerles respuestas armados de palabras y canciones.

El contexto social de los jóvenes hacía que muchos de ellos acabaran en la delincuencia. La respuesta de Pioneros fueron los educadores de calle.

Los jóvenes en esos días no tenían espacios para reunirse y pasar su tiempo libre. La respuesta de Pioneros fue el Club Juventus, en Logroño, y Club El Cañu, en Oviedo.

El educador en ocasiones se encontraba sin recursos ante el joven. La respuesta de Pioneros fue poner en marcha un equipo técnico que apoyara al educador y al joven.

Los jóvenes con fracaso escolar generalmente acababan excluidos del mercado laboral. La respuesta de Pioneros fue poner en marcha un Taller escuela.

Los jóvenes en conflicto familiar se escapaban de casa y carecían de techo. La respuesta de Pioneros fue poner en marcha un piso de acogida.

Los jóvenes no tenían más voz que las estridencias de sus conflictos. La respuesta de Pioneros fue ser portavoces de sus necesidades.

Las madres, saturadas por los problemas, buscaban respuestas. Pioneros creó el grupo de mujeres Casiopea.

La legislación ofrece a los menores que delinquen cumplir medidas distintas al internamiento en régimen cerrado. La respuesta de Pioneros fue ofrecer un programa de medidas alternativas.

La supervivencia económica de Pioneros como entidad pública estaba en riesgo. La respuesta fue alumbrar la Fundación.

Todas estas respuestas, no son experiencias  aisladas, sino que obedecen a un mismo hilo conductor que se origina en el barrio de Yagüe, y siguió en Pamplona, Oviedo y Barcelona.

No podemos dejar pasar la oportunidad de reivindicar el Centro de Formación, que se tuvo que cerrar hace un par de años.

Nada hay más educativo para un chico o chica que poder hacer con sus manos un producto que sea útil para alguien. Es por ello que, aun siendo conscientes de las dificultades, echamos de menos en nuestra Comunidad, un recurso de estas características destinado a hacer frente al fracaso escolar temprano. Un dispositivo educativo como el Taller, que Pioneros ha demostrado saber hacer y saber hacer bien todos estos años.

La idea de montar un Taller de reciclaje y soldadura, fue un empeño personal de Julián Rezola, él más que nadie sabía el valor educativo del trabajo, no en balde era de oficio, ajustador, herrero y hasta el último día de su vida educador.

Así lo ilustra este párrafo escrito por uno de los jóvenes que frecuentaban el Taller de herrería que Julián tenía en plena Ciutat Vella de Barcelona:

“Para Julián a las personas se las tenía que abrir aunque fuera con ganzúas y cinceles, airearlas y sobre todo despertarlas de su letargo social, no importaba su extracción social, a cada cual su misión, ya fueras pandillero o el jubilado de la esquina, cada uno deberá encargarse del despertar propio y del ajeno ”.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Los jóvenes no son el futuro


Javier Alonso García. Periodista y patrono de Fundación Pioneros

Termina 2018, un año que marca un hito en la historia de Pioneros. No solo porque hemos cumplido 50 años, sino por cómo lo hemos celebrado: con numerosos actos que han jalonado el año, entre los que cabe destacar la Gala que celebramos en noviembre en el Museo Würth,  el Seminario Internacional que celebramos en octubre o la realización del Informe Juventud en La Rioja 2018. Son solo tres ejemplos de un año en el que nos hemos hecho merecedores de la Medalla de Oro de La Rioja y de un sinnúmero de reconocimientos y colaboraciones. Pero llega 2019, cumpliremos 51 años y esperemos que muchos más. Y vamos a seguir siendo necesarios y necesitando la ayuda de todos. Porque Pioneros se propone seguir avanzando con los jóvenes y sus familias, asumiendo nuevos retos, trabajando para que las propuestas operativas incluidas en el Informe Juventud en La Rioja se lleven a cabo, para contar con un Centro de Participación Juvenil, para extendernos al resto de La Rioja, para colaborar en las políticas de emancipación juvenil… en suma para contribuir a construir un mundo mejor.

Hace ya varias décadas que en Pioneros nos convencimos de la importancia de vincular a toda la sociedad en nuestra misión: construir una sociedad mejor con los jóvenes en el foco de esta transformación. No tenemos retos pequeños…

Como decía, en noviembre, presentábamos, junto al Gobierno de La Rioja, el Informe Juventud en La Rioja 2018, una reflexión colectiva que incluye a toda la sociedad, una investigación realizada por los jóvenes de Pioneros que se concreta en 11 propuestas operativas: en el desarrollo de lanzaderas para la emancipación de los jóvenes con medidas de apoyo económico, en propiciar el emprendimiento de los jóvenes, en elaborar  procesos eficaces para la transición del estudio al mundo laboral, en el desarrollo de un modelo de región que apueste por los jóvenes, en la apuesta de la industria cultural como medio de emancipación juvenil…

En Pioneros pretendemos que estas propuestas se concreten en medidas y que pasen a formar parte de la acción de Gobierno, del Ejecutivo regional y de las Administraciones locales. Esperamos que ante un año electoral como el que se avecina las veamos reflejadas en los programas electorales autonómicos y municipales de las distintas formaciones y en el programa de Gobierno de aquellos a los que los ciudadanos otorguen su confianza.

Para conseguir estos y otros retos, en Fundación Pioneros trabajamos desde 1968 con los jóvenes y sus familias para devolverles sus competencias y ayudamos a los jóvenes a acceder al mundo laboral formándoles en competencias que no se aprenden en clase: compromiso, esfuerzo, habilidades de comunicación, trabajo en equipo, proactividad, capacidad resolutiva...

Para poder seguir realizando programas que son realmente necesarios para miles de jóvenes y familias riojanas necesitamos que toda la sociedad de un paso al frente por los jóvenes.
Fundación Pioneros solo puede garantizar una cosa: un trabajo de calidad e innovador avalado por  50 años de experiencia en el acompañamiento a jóvenes y una gestión económica transparente y honesta.

Hay muchas formas de colaborar con Pioneros: con donaciones económicas o en especie, con la inserción laboral de jóvenes, organizando actividades a beneficio de Pioneros, con trabajo voluntario, con la difusión de nuestras actividades

La recompensa es la satisfacción por trabajar a nuestro lado en una gran causa, contribuyendo a crear una sociedad más justa. Porque en Pioneros no buscamos donantes, buscamos alianzas. Para ayudarnos a dar otra oportunidad a más de 800 jóvenes cada año, para ayudar cada año a 150 jóvenes a tener otra oportunidad a través de un empleo. Solo un ejemplo: Ummar es un joven que llegó a Pioneros desde nuestro programa Educándonos, participó en la Escuela de Liderazgo y luego en el Grupo Motor, pasó al programa de Empleo, estudió Integración Social, hoy es educador en Pioneros y recientemente presentaba junto al presidente de La Rioja el Informe sobre la Juventud en La Rioja. Tenemos grandes resultados y aún mayores retos. Con la ayuda de toda la sociedad vamos a alcanzarlos. Necesitamos la ayuda de todos.

Porque debemos desterrar algunas frases que, a menudo, los adultos pronunciamos: “El problema de los jóvenes” o “Los jóvenes son el futuro”… Los jóvenes no son un problema, son una realidad, y una realidad apasionante; y los jóvenes no son el futuro, son el presente.  

jueves, 8 de noviembre de 2018

Mi historia en Pioneros



Muhammad Ummar, educador de Fundación Pioneros

Un día, hace ya unos años, jugando una pachanga, un amigo me cuen­ta que la semana anterior había es­tado con los de Pioneros en un ta­ller y que le gustó mucho. Me invita a ir y me dice que yo también me lo voy a pasar a muy bien. Acertó. Desde el primer momento me lo paso bien, pero también me doy cuenta de una cosa, Pioneros no es un lugar solo para pasar un buen rato, sino que en las actividades se habla de temas que quizá no llega­mos a tratar nunca en nuestra vida de esa manera. El primer día que acudí a una sesión de la Escuela de Facilitación Juvenil, estaban ha­blando de los derechos humanos, y me chocó bastante el hecho de que no conociera muchos de ellos de ante mano. Así comenzó mi an­dadura por el programa Educán­donos de Fundación Pioneros.

Desde el primer momento sentí el apoyo y el vínculo con las y los edu­cadores. Me acogieron en el grupo como si fuera parte de él desde hace tiempo. Además de asistir a la Escuela de Facilitación, comencé a acudir a otras actividades como Guitarras del Barrio, algunos cam­pamentos, etc.
Cada vez que participaba en cual­quiera de las actividades me ayu­daban a reflexionar sobre la reali­dad que me rodeaba y no solo a nivel local sino también a nivel glo­bal. En ese momento yo estaba en la universidad, y me gustaba mu­cho la rama de las ciencias puras. Pero poco a poco empecé a darme cuenta de que no me veía toda la vida trabajando en eso, sino que quería hacer otra cosa, quería ayu­dar, y quería hacerlo bien. En ese momento hablé mucho con mis educadores, quienes me ayuda­ron a encontrar el camino hacia la formación que me haría falta para poder hacer esa labor social que yo buscaba.

En 2015 me apunté a la formación profesional de grado superior en Integración Social, donde me for­mé durante dos años y al final del segundo año hice las prácticas, como no podía ser de otra manera, en Fundación Pioneros, tanto en el programa Educándonos como en el programa Formación y Empleo para Jóvenes. Durante esos 3 esca­sos meses de prácticas aprendí un montón y me ayudaron a conocer todo el trabajo que tienen que ha­cer los educadores para poder lle­var a cabo todas las intervenciones y poder ayudar al máximo a los y las jóvenes.

Después de acabar las prácticas, empecé a buscar trabajo, pero como es normal al principio no encontré trabajo como educa­dor. Estuve participando, esta vez como usuario, en el programa For­mación y Empleo, y pasé por dos trabajos temporales. Diez meses después de haber hecho las prácti­cas en Pioneros, el director técnico me habló de que tenían un puesto de educador en el programa Edu­cándonos y que habían pensado en mí para cubrirlo. Era la mayor alegría que me podían dar, era un sueño cumplido. No lo pensé dos veces y dije que sí, es que lo quería conseguir y es para lo que me ha­bía formado.

Actualmente estoy trabajando como educador social, me encanta poder llevar a cabo mi vida labo­ral como tal, también me encanta poder ayudar y acompañar a jóve­nes en sus vidas. Además cada día aprendo más, tanto de mis compa­ñeros y compañeras como de los mismos jóvenes.

Esta es mi historia, en Pioneros aprendí mucho como usuario, en­contré mi vocación y ahora puedo compartir con otros jóvenes mi ex­periencia.

viernes, 5 de octubre de 2018

Juventud. Realidades Diversas. Respuestas profesionales


Fundación Pioneros

Fundación Pioneros celebra su 50 aniversario desde que en 1968 Ju­lián Rezola iniciara su trabajo con un grupo de jóvenes en el barrio de Yagüe de Logroño (La Rioja). Hoy, después de 50 años en con­tacto con adolescentes, jóvenes y sus familias, nos disponemos a celebrarlo con la intención sincera de realizar una reflexión colectiva sobre la juventud en la actualidad y lo haremos con la realización en Logroño de un Seminario Inter­nacional con el título “Juventud. Realidades Diversas. Respuestas profesionales” entre los días 17 y 19 de octubre.

En Pioneros trabajamos con jóve­nes y sus familias desde sus recur­sos y capacidades con el objetivo de que sean protagonistas de su proceso de mejora y de transfor­mación social.

Desarrollamos una intervención individualizada, con la familia, en formato grupal, terapéutico, edu­cativo y comunitario en un proce­so de innovación científico y profe­sional continuo.

Promocionamos una intervención basada en un enfoque de salud y de igualdad de derechos y opor­tunidades reconociendo la di­versidad cultural como elemento enriquecedor y favorecedor de la convivencia.

La sociedad actual es tremenda­mente exigente y contradicto­ria, los numerosos avances en la ciencia permiten hoy disponer de los conocimientos y recursos más avanzados en la historia de la humanidad, sin embargo, este desarrollo científico y tecnológico no está avanzando de forma igua­litaria para todas las personas, des­graciadamente muchos jóvenes y familias quedan en los márgenes de un sistema que no les ayuda a encontrar soluciones a sus proble­mas.

Sin embargo, las dificultades y ca­rencias que observamos en me­nores y jóvenes no tienen por qué limitar su desarrollo social y per­sonal. Comprobamos que la inter­vención realizada desde Fundación Pioneros facilita la promoción de sus competencias y considera la di­ferencia como un recurso potencial poniendo en valor actitudes positi­vas ante el conflicto, fomentando la solidaridad y el apoyo mutuo. Estos son los ingredientes que se dan en los diferentes equipos pro­fesionales que dan voz a menores y sus familias favoreciendo que sean auténticos agentes de cambio y de participación.

Sin duda la realidad nos plantea grandes retos: fracaso escolar, tasas de paro juvenil batiendo records históricos, violencia filioparental, bullying, violencia de género, difi­cultades en emancipación, depre­sión juvenil, el problema oculto del suicidio, problemas de salud mental, consumo de drogas, des­motivación, frustración, falta de acceso a los recursos, desigualdad económica y social, etcétera.

Por ello, trabajar con realidades sociales cambiantes, como son los jóvenes y sus familias, nos exige prestar atención a lo que sucede en nuestra sociedad y actualizar­nos como profesionales. Nuestro objetivo es compartir en este se­minario nuevas líneas de investi­gación y de intervención social de éxito que están contribuyendo al cambio de las problemáticas que nos plantea la realidad. Son mu­chos nuestros referentes: Matthew Selekman, Mark Beyebach, Marga Herrero, Roberto Pereira, Marco Marchioni, Paulo Freire, José Ma­nuel Álamo entre otros.

Hoy contamos con un gran núme­ro de enfoques y herramientas que nos permiten trabajar de manera innovadora, eficiente y eficaz los desafíos más complejos. Hoy más que nunca debemos cambiar el foco, reflexionar y poner en valor aquellos modelos que nos permi­ten la promoción y el empodera­miento de las personas jóvenes como protagonistas de su propio cambio.

Encontrarnos, compartir y coope­rar, poner en común conocimien­to y experiencias, para crear una agenda común que fortalezca el trabajo desde, con y para los y las jóvenes es la finalidad última de este Seminario Internacional. No dudes en aprovechar esta oportu­nidad e inscríbete.


viernes, 7 de septiembre de 2018

Consciencia para el cambio

Clara Moral, responsable del programa de Familias de Fundación Pioneros

“Soy otra persona, mi familia es otra familia. He salido de las cenizas hacia adelante, me han apoyado muchísimo, me han hecho ver que valgo más de lo que yo creía, que todo lo que hacía podía hacerlo y podía ir a más. Me han hecho mejorar mucho como persona”. 

Es el testimonio de Mari Mar, una de las madres que participa en el programa de familias que gestiona Fundación Pioneros gracias al apoyo del Ayuntamiento de Logroño. Un programa que  parte de la base de las capacidades que tienen las propias familias para gestionar los diferentes momentos vitales que acontecen a lo largo de la vida; sobre todo, en aquellos que requieren más flexibilidad y adaptación como es el periodo de la adolescencia. Esas capacidades y fortalezas son en muchas ocasiones olvidadas o dejan de tenerse en cuenta cuando se entran en dinámicas de problemas, reproches y acusaciones.

Para ello, se llevan a cabo varias intervenciones. Por un lado, sesiones individuales en las cuales se trabajan diferentes elementos que dificultan a la persona o al joven poder alcanzar un estado de bienestar tanto de manera individual como dentro de su sistema familiar y relacional. Además, se detectan de manera más profunda cuáles son los roles y las dinámicas que mantienen el problema para así, poder identificarlas y actuar sobre ellas.

Estos elementos se generan en un ambiente donde se cuida el establecimiento de una alianza terapéutica, un vínculo que facilita y posibilita de una manera más segura el cambio.

Por otro lado, se llevan a cabo grupos de padres y madres. Cada quince días nos reunimos en torno a un buen café y unas pastas que nos endulcen la tarde y por qué no decirlo, la vida.  Creamos un espacio acogedor, sentándonos en círculo, de tal manera que todos y todas nos podamos ver, mirar y sentir, teniendo una visión de apertura, confidencialidad y respeto. La responsable del programa se apoya en numerosas técnicas, bebiendo principalmente de técnicas vivenciales.

Se considera el trabajo grupal como un elemento diferenciador y necesario para poder adquirir nuevas herramientas y habilidades que faciliten la resolución de conflictos y conseguir un estado de bienestar más satisfactorio.

La temática está abierta. La comunicación, el respeto, los diferentes estilos de crianza, la responsabilidad, la confianza, la gestión de conflictos, la implantación de límites y normas, la necesidad de reconocerse como parte del sistema familiar, el cariño,  el afecto y el cuidado entre otros muchos otros, son algunos de los temas que se trabajan.

El grupo tiene una gran diversidad, personal y cultural; tiene como motor la presencia y la escucha activa; ingredientes que posibilitan un conocimiento personal más profundo de cada uno de los integrantes.


Permite compartir en un espacio de cuidado y bienestar los diferentes estilos educativos que cada uno de ellos tiene a la hora de relacionarse con sus hijos e hijas adolescentes. De esta manera, se facilita un aprendizaje mutuo y se adquiere una visión más compleja y profunda del propio sistema familiar.

Ayuda a relativizar, a minimizar, a darse cuenta de los elementos que favorecen el mantenimiento de los problemas y de aquellos que ayudan a resolver los conflictos que surgen en sus sistemas familiares de una manera más saludable, generando así menos sufrimiento y malestar.

Consiste en un trabajo de tomar consciencia, de darse cuenta, de frenar las conductas automáticas que nos impiden ver todo el potencial que tenemos nosotros y nosotras mismas a la hora de estar, de vivir y de educar a nuestros hijos e hijas adolescentes.

El hecho de vivenciar entre iguales las inquietudes, miedos y fortalezas que se tienen a la hora de educar a sus hijos e hijas adolescentes, es de por sí un elemento terapéutico.

Como en todo, a la hora de generar cambios, hacen falta varios ingredientes: implicación activa hacia un movimiento de cambio, responsabilidad y consciencia.

jueves, 2 de agosto de 2018

Movimiento Pioneros Asturias, Educación en libertad

Yolanda Arias, Gladys Menéndez, Iñaki Olazagoitia, Luis Tuero. Educadores y Abogado del Equipo Técnico del Movimiento Pioneros de Asturias.


Teníamos inquietud personal y ganas de hacer algo junto a los jóvenes de nuestro barrio, Ventanielles. Un barrio obrero de Oviedo donde el presente y la falta de expectativas de futuro machacaban a muchos adolescentes y jóvenes.

Habíamos empezado a estar con ellos hacía unos meses, cuando un programa de televisión nos mostró que había otros grupos que desarrollaban el mismo trabajo que nosotros intentábamos.  En el mes de febrero de 1986, en unas jornadas en el Centro de Servicios Sociales de Ventanielles, contactamos con el Movimiento Pioneros de Logroño y al poco tiempo dos jóvenes nos fuimos a conocer sus principios, objetivos, pensamiento y sobre todo su carácter profesional.

Un viaje con todos los gastos pagados: haciendo dedo de Oviedo a Logroño y durmiendo en sus casas. Nos regalaron algo más que el alojamiento, nos enseñaron que existía la EDUCACIÓN DE CALLE, todo un descubrimiento. Una filosofía de trabajo y una metodología que mamamos intensamente y que nos hizo gestar la idea de trasladarla a nuestro barrio en Oviedo.

Coincidíamos en que los importantes eran los chavales y chavalas del barrio. Jóvenes sacudidos por la pobreza, mucho padre y madre trabajando de la mañana a la noche, paro, falta de formación, droga, sida, cárcel, falta de experiencias vitales positivas, falta de redes de apoyo, rechazo, etc.   …lo que hoy llamamos exclusión.

Compartíamos la calle como ámbito de la relación educativa, un educador que amara y tuviera formación para la vida y para el encuentro con los chavales, la necesidad de trabajar en equipo y el compromiso de poner voz a unas voces que nunca la tuvieron.

Formalmente el Movimiento Pioneros de Asturias se constituye el 20 de octubre de 1986, poco a poco fuimos sumando los barrios de Teatinos, en concreto La Carisa (de aquella no existía lo que hoy conocemos como Barrio de La Corredoria) y Otero (Oviedo) y tuvimos nuestra propia sede en la Calle Llano Ponte.

Con la finalidad de prevenir la inadaptación psicosocial nos centramos en jóvenes  de entre los 12 y 16 años de edad y un año después iniciamos un proyecto de colaboración técnica para el Ayuntamiento de Oviedo. Así, los primeros educadores de calle contratados por un Ayuntamiento en Asturias lo fueron desde el Movimiento Pioneros, logrando abrir las puertas de la educación de calle, a las instituciones públicas.

La incorporación de personas con estudios o tituladas en el compromiso social, se produjo por la repercusión del trabajo en los barrios, conformando un equipo de trabajadores sociales, psicólogos, educadores de calle y un abogado, apoyado por voluntarios.

Recurrir al propio ambiente donde los chavales y jóvenes se desenvuelven, era un uso educativo desconocido, sin embargo para nosotros era un espacio donde pudieran dar rienda suelta a las emociones, experiencias y energía.

El trabajo pedagógico se desarrollaba desde el trabajo individualizado, de grupo y la actividad como herramienta educativa, a la vez que tejíamos red social recibiendo el apoyo o en su caso apoyando distintas asociaciones de vecinos, tiempo libre, reinserción, de gitanos, cristianas de base, educativas, etc.

Fueron años de mucha actividad (a veces costaba saber donde  finalizaba la vida del barrio), se crearon grupos de participación y un club juvenil. También se llevaron a cabo salidas de barrio, campamentos y excursiones, actividades deportivas, campeonatos interbarrios, participación en las fiestas del barrio o sensibilización, como el periódico La Kalle, entre muchas.

Acudimos invitados a numerosas charlas, ponencias, seminarios, cursos, conferencias o jornadas organizadas por instituciones o asociaciones estatales, autonómicas o locales de tiempo libre, marginación o de profesionales y, organizamos unas jornadas dirigidas al campo social y profesional, celebradas en enero de 1989, a las que asistieron más de doscientos profesionales y que propiciaron que la sociedad asturiana se interesara por nuestros proyectos.

No éramos la única asociación o movimiento que empezaba o se afianzaba, sin embargo la nuestra se asentaba sobre el modelo de educar en libertad. Duró ocho años: desde 1986 a 1994 y, a pesar de que cómo en la vida todo tiene un principio y un final, dejó una huella vital con la que viviríamos a partir de entonces los que fuimos (antaño) educadores y (antaño) educandos.

lunes, 9 de julio de 2018

Adolescentes y adultos: una relación “en construcción”


Programa Medidas Judiciales de Fundación Pioneros

Desde el programa Medidas Judiciales en Medio Abierto de Fundación Pioneros, de­pendiente de la Dirección General de Justicia e Interior del Gobierno de La Rioja, te­nemos la oportunidad de tra­bajar directamente con jóve­nes con un rango de edad que abarca desde los 14 hasta los 18 años tal y como viene reco­gido en la Ley de Responsabi­lidad Penal del Menor 5/2000.


Puros adolescentes… y cada uno con su propio grado de desarrollo biológico, emocio­nal y social. Chicas y chicos en pleno proceso de afirmación de su identidad, de hecho podríamos ponerles perfecta­mente un cartel de “en cons­trucción”.

La adolescencia es algo más que un periodo de transición a la vida adulta, debemos ser conscientes de que los cam­bios que observamos (y que el adulto ha vivido previamen­te) suelen ser muy relevan­tes, están unidos a su propio desarrollo y son, a menudo, indispensables para que puedan surgir habi­lidades y competencias nue­vas.

Es en esta fase del ciclo vital y familiar, donde las madres, padres, profesorado… tene­mos el reto de acompañar al adolescente en su apertura hacia lo nuevo, teniendo pre­sente que, cuando me­nos, su tendencia “natural” es la de la relativizar, cuestionar y en ocasiones devaluar la fi­gura adulta.

La adolescencia comporta cambios importantes en la manera de relacionarse con las madres, padres… Los con­flictos, muchas veces, cum­plen una función evolutiva para los adolescentes. Tam­bién la familia, la escuela, la sociedad puede “crecer” con ellos en la medida en la que, en estos contextos, el ajuste a la nueva situación, propicie pautas de relación adaptadas a esta etapa.

Desde la posición de los pa­dres, ser conscientes de las propias emociones, responsabilizarse de las reacciones y recordar que la adolescencia es tam­bién un tiempo de cambio, va a facilitar la creación de espa­cios propicios para la comu­nicación cercana. Hay que recordar que siguen necesitando refe­rentes y la tarea es acompañarles a descubrir lo que no saben.

Dependerá de cada familia establecer cuáles van a ser las normas de convivencia, pero es necesario facilitar a los chicos y chicas claridad, firmeza y coherencia en cuanto a las reglas de juego.

Favorecer el equilibrio entre el sentimiento de pertenen­cia y la necesidad de auto­nomía, va a posibilitar que vayan construyéndose como personas autónomas y a la vez vinculadas afectivamente con su estructura familiar. Las familias que acompañan al adolescente salen reforzadas.

El papel de las familias, de los progenitores, de los adultos en definitiva, debe estar mar­cado por un equilibrio entre amor y autoridad.

Autoridad como muestra de responsabilidad, contención y seguridad. Amor manifesta­do en forma de respeto, com­prensión, consideración, con­fianza, paciencia y esperanza.