martes, 6 de abril de 2021

Relación de ayuda y colaboración en contextos de involuntariedad

 ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas

Jesús Alberto Vélez Valle. Vocal del Colegio Oficial de la Psicología de la Rioja y educador del Programa de Justicia Juvenil de Fundación Pioneros.

Pensando sobre el concepto “relación de ayuda” podemos presuponer que se establece como una dinámica en la que alguien busca apoyo de manera libre y voluntaria y la otra parte se presta a ayudarle. Bajo esta lógica está también asumido que quien busca ayuda es relativamente consciente de sus problemas y necesidades pero en ocasiones estos componentes motivacionales, cognitivos y conductuales  no se dan de una manera tan explícita.

En el marco de la intervención educativa con menores sujetos a la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores se contemplan una serie de obligaciones tales como someterse a programas de tipo formativo, educativo, terapéutico, profesional- laboral, de educación sexual, de educación vial u otros similares sin que les sea permitida una decisión alternativa.

En el programa Justicia Juvenil en Medio Abierto de Fundación Pioneros vemos que es frecuente que en este contexto surjan expresiones o manifestaciones interpretables como resistencias, incumplimientos o falta de compromiso, por parte de estos menores, más  teniendo en cuenta que existe un protocolo que estipula que entidades externas (Juzgados de menores, equipos de ejecución de medidas) sean las que establezcan ciertas expectativas, objetivos o exigencias de cambio.

Entender que estos “clientes involuntarios” no quieran participar en las propuestas que les ofrecemos, no identifiquen sus problemas, no quieran soluciones y estén en muchos casos cansados de múltiples contactos con técnicos, profesionales de la  educación, de la  psicología… es, sin duda, el punto de partida para generar una buena alianza terapéutica.

De acuerdo con lo expuesto Peter De Jong e Insoo Kim Berg (2001), pioneros de la terapia breve  centrada en soluciones, la co-construcción basada en la cooperación es la forma más productiva de implicar a clientes involuntarios, por lo que teniendo en cuenta esta premisa se propone una perspectiva de intervención que atienda a las siguientes orientaciones:

Identificar la colaboración como clave para el éxito, aceptar la posibilidad de que el cambio positivo es posible, resaltando y amplificando las fuerzas y recursos del menor, promoviendo la co-construcción de versiones y narrativas futuras alternativas, sin recurrir a consejos o a la confrontación.

No trasformar a los clientes resistentes en clientes colaboradores a través de la influencia de técnicas sino proponer una manera de cooperar con ellos cuestionándolos y oyéndolos en relación a su propio conocimiento sobre el contexto involuntario/coercitivo y a sus esperanzas para el futuro para el cambio.

Invitar a los sujetos a desempañar el papel de expertos, es decir reconocerlos como los mayores conocedores de sus propias vidas experiencias y percepciones.

Situar a los menores en posición de informar a los profesionales sobre sí mismos, este posicionamiento es especialmente importante para involucrar a los clientes involuntarios, invitándolos a asumir el control de describir su situación acerca de lo que quieren que sea diferente y de que pueden y como pueden hacer para que esto suceda.

Evitar que los técnicos descalifiquen a los menores y sus familias comportándose como si supiesen mejor que ellos lo que necesitan y provocando, en muchos casos, que estos no se involucren en la relación de ayuda de modo productivo sino más bien como adversarios en un proceso jerárquico.

Distinguir conceptual y funcionalmente involuntariedad y resistencia, entendiéndose la involuntariedad como un estatus o posición en un sistema y la resistencia como los comportamientos mantenidos en la interacción técnico-menor que impiden o dificultan el proceso de cambio.

Ofrecer un planteamiento relacional recursivo y circular evitando así,  discursos que culpabilicen a los usuarios,  permitiendo que la resistencia sea comprendida como algo que puede ser mutuamente  reformulada en clave de cambio positivo por los dos protagonistas de la relación desde una postura  de co-construcción colaborativa.

Se puede concluir por último que el posicionamiento epistemológico de los profesionales que trabajamos en la promoción del cambio en contextos de involuntariedad/coerción puede ser una variable determinante para favorecer la implicación, motivación y colaboración de los sujetos atendidos.

miércoles, 10 de marzo de 2021

EMPODERAMIENTO: Mujer, centro de su propia vida

 ODS 5: Igualdad de género

Marta Bel Palacín. Trabajadora social, antropóloga, agente de igualdad y experta en violencia de género.

Hablar del empoderamiento de la mujer me hace hablar de mí misma y mi proceso personal. Una misma es el campo de observación más potente para visibilizar su propia realidad y experiencia vital y, de este modo, encontrar aspectos comunes en las vivencias e historias de otras y tantas mujeres.

Como mujer de hoy y a lo largo de toda mi vida, he sufrido crisis inter­nas muy profundas entre mis nece­sidades como ser humano y lo que socialmente, a través de la escuela y familia principalmente, me veía “obli­gada a ser y hacer”. Hoy percibo que los modelos y mandatos de género y sociales han ido exterminando mi dignidad e integridad como persona.

El gran problema para salir de esa crisis profunda es la culpa y la ver­güenza, herramientas personales construidas con referentes y conte­nidos sociales que sirven para man­tener a la persona sometida a los mandatos sociales.

En el caso de las mujeres inmersas en un sistema patriarcal, las deriva al sometimiento al hombre y al propio sistema androcéntrico de creencias instaurado y potenciado por el pa­triarcado.

A través de la culpa y la vergüenza se instaura una idea interna de que “el error está en mí” retroalimentando la idea de “no valgo” que conlleva falta de autoestima, inseguridad, desvalorización personal y conse­cuentemente posicionamiento de inferioridad. Esta creencia y actitud es “ideal” para la perpetuación del machismo en sus preceptos de je­rarquización y desigualdad entre mujeres y hombres.

Por lo tanto, es importantísimo el trabajo personal de la mujer em­pezando por revertir esta idea del “error está en mí” e indagar qué procesos cognitivos y asociaciones de ideas se han ido interiorizando en ese proceso de autodestrucción personal de cara a deconstruirlas y reconstruir una nueva identidad em­poderada. Reconstrucción desde la idea del ser persona y de los valores humanos y morales intrínsecos que esta idea conlleva: respeto, digni­dad, integridad...

Ahora bien, y vuelvo a hablar desde mi experiencia personal, hasta que no me he puesto “las gafas moradas” del feminismo no he sido consciente de todas y cada una de las micro-violencias que he sufrido. Desde “mi nueva mirada” pongo nombre a to­das y cada una de ellas, entendien­do por fin, que las sufrí por el mero de hecho de ser MUJER. El grado de normalización y naturalización es tan potente que invisibiliza el sufrimiento de las mujeres siendo esta invisibiliza­ción fundamental para la perpetua­ción del patriarcado. El penoso caso de Ana Orantes lo desveló. Una mujer que públicamente visibiliza sus con­tinuos maltratos es inmediatamente asesinada. Gracias, Ana, gracias a tan­tas y tantas mujeres que mostraron al mundo la cruel violencia machista; gracias por sacar a la luz algo que en mayor o menor grado sufrimos todas. Es nuestra responsabilidad que estos asesinatos no queden en saco roto. Démosle el nombre que se merecen: asesinatos por violencia machista. Y que las historias de estas y tantas mujeres violentadas desvelen la au­téntica realidad de discriminación, desigualdad, abusos y violencias sufridas por todas las mujeres por el mero hecho de serlo.

Paso siguiente al de visibilización y comienzo de empoderamiento de la mujer, empoderamiento que la convierte en sujeto activo, es la consecuente resistencia del propio sistema que teme perder su status y perpetuidad. Resistencia que vendrá del rechazo, crítica social y sanción por parte de los propios grupos de apoyo familiares y/o amistades... todo ello focalizado inconsciente­mente en la idea de que la disonante es la culpable del malestar generado al romper los moldes y preceptos establecidos. Aquí es vital, y si no se puede volver a caer en el estado de desvalorización y falta de autoesti­ma, el apoyo tanto social (redes de mujeres y sororidad) como el institu­cional. Un empoderamiento “a solas” requiere de esfuerzos infrahumanos que desgastan hasta el exterminio. La unión hace la fuerza.

Así mismo, y entendiendo que la violencia de género viene a raíz de esa desigualdad entre hombres y mujeres sustentada en un ideario, creencias, roles, estereotipos, falsos mitos..., se constata que el hombre también debe cumplir un papel que muchos de ellos ya han demostrado como perjudicial. ¿Cuántos hombres se han sentido rechazados en su en­torno por demostrar sus emociones (llorar, por ejemplo)? Por lo tanto, al igual que las mujeres no son libres por tener que seguir un patrón, los hombres tampoco lo son. Evidente­mente, que la propia estructura an­drocéntrica y patriarcal los sitúa por encima de las mujeres, por lo que su situación es de continuos privilegios. Ni mujeres ni hombres son tratados y valorados como PERSONAS y sí como objetos o instrumentos sujetos a dis­posición de un modelo estructural a seguir, sustentado en la desigualdad, en base a unos intereses económico-político-socioculturales.

Por todo ello, creo que es funda­mental una transformación pro­funda del cambio de ideario, men­talidad, creencias, patrones, roles... porque, como bien dice Octavio Salazar, tenemos que conquistar la idea de definirnos a nosotros y no­sotras mismas, tanto hombres como mujeres; siendo que todo pasa por la educación en valores humanos, ya que esta es la llave y base funda­mental que abre puertas para ser verdaderamente dueñas de noso­tros y nosotras mismas.

viernes, 5 de febrero de 2021

“Pioneros ofrece un respaldo a la empresa”

Mari Carmen Sáenz Lasanta es una de las fundadoras de Productos DOR, una empresa riojana que puso en marcha David Orrico Rodríguez y que lleva más de 40 años dedicada a la venta de productos de limpieza y desinfección. Productos DOR es también una de las empresas que más tiempo lleva colaborando con Fundación Pioneros en la inserción laboral de jóvenes.

¿Cuándo comienza la colabora­ción de Productos DOR con Fun­dación Pioneros?

Éramos vecinos, Pioneros tuvo un taller de formación aquí al lado en la calle Éibar. Poco a poco fuimos ha­ciendo amistad y por medio de una de las personas que trabajaba ahí me enteré de que habían puesto en mar­cha un servicio de empleo para jó­venes. Esto tiene que haber sido por el año 2005 más o menos y desde entonces, todos los veranos contrato a un joven recomendado por Fun­dación Pioneros para cubrir nuestra temporada de trabajo más fuerte, que va desde mayo a septiembre.

¿Cómo ha sido la experiencia de esta colaboración?
Desde el primer momento ha sido muy positiva. Hemos estado muy a gusto trabajando con las personas que cada año nos recomiendan des­de Pioneros y más de alguno ha re­petido otro verano. Cuando se acaba el contrato, les pido el currículum y se los doy a otras empresas que co­nozco que comienzan su temporada en septiembre y en muchos casos ha funcionado muy bien, estoy muy satisfecha.

¿Qué trabajo desempeñan en Pro­ductos DOR?
Los jóvenes que viene de Pioneros están aquí todo el verano para llevar el almacén, preparar pedidos, des­cargar los camiones que llegan con mercancías, cargar los productos que viene a retirar, son varias cosas. El joven que ha estado este verano me ha sorprendido gratamente porque desde el primer momento se hizo con el almacén.

¿Qué cualidades debe tener una persona que quiera trabajar en Productos DOR?
Para mí es muy importante la edu­cación de las personas. Me encanta la educación que tienen los jóvenes que vienen de Pioneros. No he teni­do nunca ningún problema con un chaval en su trato con las personas del almacén y con la gente que viene a la empresa.

¿Qué actitud debe tener la gente joven que empieza a trabajar?
A los jóvenes que vienen en verano a cubrir la temporada les pido sobre todo que vengan con ganas de tra­bajar, que sean educados, me gusta que el trato con el cliente sea muy educado, que sean honestos. Más que la formación que puedan tener valoro la actitud y la responsabilidad, porque trabajamos en una empresa de productos de limpieza en la que prima la seguridad.

¿Qué valora de la colaboración con Fundación Pioneros?
Para mí es muy importante tener a Pioneros detrás porque me da mu­cha tranquilidad. Sé que me pueden ayudar a resolver cualquier proble­ma que pueda surgir, que me van a responder. La relación con Pioneros me aporta mucha seguridad porque si hay algún problema lo pueden atender y pueden dar la cara.

¿Recomendaría este servicio a otras empresas?
Cada vez que hablo con otros em­presarios sobre temas de empleo, cuando me dicen que hay proble­mas porque viene gente que dura cuatro días, que no hacen las cosas como deben, que no cumplen con los horarios, son irrespetuosos, siem­pre digo que llamen al servicio de empleo de Pioneros, que además de enviar una persona a trabajar ofre­cen un respaldo a la empresa para solucionar cualquier problema que pueda surgir. Pioneros apoya duran­te todo el tiempo que dura la inser­ción, no desaparece.

¿Cree que a otras empresas les cuesta contratar gente joven?
Algunos empresarios me han co­mentado que tienen reticencias a la hora de contratar a gente joven por­que los ven poco responsables, con falta de iniciativa y de ilusión. Hay de todo, claro, pero suelen pensar eso. A mí por suerte no me ha pasado. Aquí el que menos tiempo lleva tra­bajando ha cumplido ya 20 años en la empresa. Si en alguna ocasión ten­go que contratar a alguien para todo el año, sin duda me quedo con quien venga de Pioneros.

¿Quiere destacar alguna expe­riencia destacar?
En una ocasión contratamos a un joven de Pioneros durante 5 veranos seguidos, recuerdo que cuando le volví a llamar y me contó que le ha­bían hecho un contrato fijo en una empresa me llevé una gran alegría. Esa empresa me pidió informes so­bre este joven, por supuesto que les di una opinión inmejorable.

¿Continuará la colaboración con Pioneros?

Mi hijo, José Antonio Peña Sáenz, sin duda continuará la colaboración con Pioneros, él lleva mucho tiempo trabajando conmigo y mantendrá la misma línea.

jueves, 14 de enero de 2021

Cómo se informan los adolescentes en la era digital

Roxana Morduchowicz. Doctora en Comunicación de la Universidad de Paris. Asesora senior en Unesco en Ciudadanía Digital. Autora del libro “Ruidos en la web. Cómo se informan los adolescentes en la era digital”

“El Holocausto nunca sucedió. Al menos eso es lo que parece en el universo de Google.”

Así comenzaba su artículo, la periodista Carole Cadwalladr del diario británico The Guardian. Ella escribió en el buscador “¿Sucedió el Holocausto?”. Google la remitió rápidamente a una lista de páginas on line. El primer link que apareció–explicaba ella- fue el sitio de “Stormfront” – un movimiento neonazi integrado por “blancos nacionalistas”- que exhibía un artículo titulado “Las 10 razones por las que el Holocausto nunca sucedió”.

Esta historia preocupa a la educación. Las investigaciones en todo el mundo dicen que, cuando buscan información en Internet, los estudiantes secundarios utilizan el primer link que encuentran. Imaginemos que alumnos –no importa en qué país- hubieran recibido como consigna, escribir sobre el Holocausto. Seguramente hubieran recurrido al buscador. Pero, en lugar de analizar diferentes sitios y compararlos, los estudiantes se hubieran quedado con el primer link –de la organización neonazi- “copiado y pegado” sus resultados y respondido la pregunta con este contenido.  

Utilizar la primera página que ofrece el buscador –creyendo que es la más autorizada, cuando posiblemente haya pagado para figurar primera- limita la comprensión de los hechos sociales.  

Cuando buscan información en Internet, los estudiantes –coinciden las investigaciones- recurren a una sola página web, no analizan al autor de la información y la comparten en las redes sociales solo porque la recibieron de alguien conocido.  La confiabilidad se basa en el amigo que envió la noticia y no en el autor que la generó. Si la recibieron alguien en quien confían–afirman los adolescentes- la información es creíble. 

Este es precisamente, uno de los mayores riesgos para la difusión de noticias falsas en las redes sociales. Al confiar en sus contactos, los adolescentes no se preocupan por identificar la fuente y viralizan la información sin chequear su procedencia.   

La limitación de los estudiantes para pensar críticamente la información no es nueva. Pero en el siglo XXI, la situación se agrava. El caudal informativo aumentó, y la información aparece fragmentada, desordenada y descontextualizada. La sobreabundancia de información hace más difícil distinguir la veracidad de los contenidos.    

El desafío hoy es aprender a identificar la relevancia y la confiabilidad de la información que circula en la web. Solo ello permitirá que los estudiantes puedan utilizarla  reflexivamente. Es fundamental que se interroguen por qué un determinado sitio web encabeza la lista de links en el buscador, y que aprendan a no limitar su búsqueda a una sola página. Así, podrán comprender que los buscadores seleccionan y jerarquizan la información en función de intereses e intencionalidades.

El siglo XXI necesita de una “alfabetización informacional  que enseñe a los alumnos a identificar al autor del contenido, analizar su trayectoria, juzgar la credibilidad de las fuentes, evaluar argumentos y contradicciones… En síntesis los estudiantes deben comprender que la información por la información misma no alcanza. El desafío es saber buscarla, seleccionarla, procesarla, analizarla, evaluarla, tomar decisiones, crear nuevos contenidos y comunicarlos. 

Estas competencias no son menores. Se vinculan a la vida democrática de una sociedad. Un ciudadano democrático no es solo quien cuenta con un caudal de información, sino quien sabe leerla –en el sentido más amplio de lectura- evaluarla, construir su propia opinión y participar. 

El acceso a una información libre es el punto de partida. Pero, si este acceso no va unido a reflexión,  actitud crítica y participación, las decisiones que se tomen no serán fundamentadas. Y la democracia nunca será plena.