viernes, 2 de julio de 2021

De qué va la feminización de las migraciones. Mujeres que protagonizan su historia migratoria

 ODS 5: Igualdad de género

Yanitza Torres G. Rioja Acoge, Proyecto Inmigracionalismo.

El camino de migración puede ser muy dispar para cada perso­na. A través de la mirada de dos mujeres nos acercamos a sus ex­periencias migratorias, su vida en España y su participación en la denominada “feminización de las migraciones”.

Decidir migrar con la responsa­bilidad en tus hombros

Con el casco de la moto en mano, cruza la puerta Zahida Parveen. Una mujer pakistaní que hace casi quince años llegó a España para quedarse. Recuerda la ale­gría y la ilusión con la que viajó definitivamente a este país a sus 33 años. Estaba convencida: “voy a España como van los hombres: a buscar trabajo y luego a reagru­par a la familia”.

Cuenta con satisfacción que fue de las primeras de su familia en llegar a la península y a pesar de que contaba con el respaldo de una de sus hermanas, vino sola, dejando en su país de origen a su marido y 9 hijos. En su pueblo, cerca de la ciudad de Gujrat, re­gentaban una tienda de alimen­tación, pero “por más que traba­jaba, no lográbamos tener una vida buena”.

Zahida llegó con un contrato de trabajo que le ofreció una em­presa de servicio de limpieza en La Rioja. Su finalidad: hacer lo necesario para lograr el reagru­pamiento de sus seres queridos. El siguiente paso fue acercarse a Rioja Acoge para solicitar ayuda al respecto. Con el tiempo logró su objetivo.

Dicotomía del camino migratorio

Las diferencias en el recorrido migratorio son marcadas desde el principio por la situación par­ticular de cada mujer. También influye la forma de viajar: quien migra en avión tiene una pers­pectiva y oportunidades distintas para llegar al destino, diferente a quien lo hace en coche o en una embarcación. Incluso, la ruta puede estar determinada por la profesionalidad de la persona.

Nini Dione cursó en Senegal el Título Superior de Electricidad durante tres años y, al igual que ocurre en casi todo el mundo, era de las pocas chicas que había en clase. Se presentó para una oferta de empleo en el Ministerio para la Juventud y el Empleo de Senegal y fue una de las seleccionadas para trabajar en una fábrica.

Para sorpresa de Nini, la empresa que la contrataba quedaba en Es­paña. No creyó que saldría de su país, hasta que tuvo el pasaporte en la mano. “Yo trabajaba cuan­do algunos españoles no que­rían hacerlo en el campo. A mí me encanta mi país, yo no quería salir, allí tenía recursos, pero lo vi como una oportunidad para in­dependizarme y como una expe­riencia de vida”.

La feminización de las migra­ciones

Las historias de Zahida y Nini son cada vez más comunes, forman parte de lo que se denomina “fe­minización de las migraciones”. Como expresión puede confun­dir al hacer pensar que hay una mayor proporción de mujeres migrantes, cuando de hecho ha­cia 1960 las mujeres ya represen­taban cerca del 47% del total de personas migrantes internacio­nales, porcentaje que crecería apenas un par de puntos más durante las siguientes décadas, llegando al 49% actual. En este aspecto España es un fiel reflejo:


5.423.198 era la población ex­tranjera en España en 2020. De ellas, 2.715.333 son hombres y 2.707.865 son mujeres, casi al 50%, según el Instituto Nacional de Estadística.

Aunque en algunas regiones del mundo efectivamente ha habido una feminización neta de los flu­jos migratorios, lo que realmen­te ha cambiado en los últimos años es el hecho de que cada vez más mujeres migran de forma independiente, en vez de ha­cerlo como “dependientes” al viajar con sus esposos, parejas o familiares o reuniéndose con ellos en el exterior. Las mujeres realizan un papel cada vez más protagónico y personal en los procesos migratorios.


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